domingo, 7 de julio de 2024

La Virgen María como modelo de la Iglesia y de la mujer (1/)

María, entre todas las creaturas, es aquella que más se asemeja a nuestro Señor Jesucristo, pero al mismo tiempo es aquella que más asume el camino del hombre hacia Cristo. Como hubo de decir el papa san Paulo VI, María es la más cercana a Dios y al mismo tiempo es la más cercana a nosotros. Ella indudablemente, en cuanto creatura está más en la parte nuestra que en la parte de Dios, aún cuando emerge entre todas las creaturas por su participación en el orden hipostático en cuanto Madre de Dios. [En la imagen: fragmento del mosaico "Maria Mater Ecclesiae", con María y el Niño, en una fachada del Palacio Apostólico, visto desde la Plaza de San Pedro, con el subtítulo: "Totus tuus" y el escudo de san Juan Pablo II].

Introducción
   
----------Una característica de la mariología y de la eclesiología contemporáneas está dada por la relación que se intenta instituir entre estas disciplinas y el valor de la feminidad, el cual por tanto aparece como un nexo de conjunción entre mariología y eclesiología: la mariología contemporánea tiende a poner particularmente en luz la feminidad de María -María como modelo, ideal y prototipo de la mujer- y a la par evidencia la feminidad de la Iglesia, lo que evidentemente acentúa la tradicional relación entre María y la Iglesia.
----------En este artículo intento hacer un balance de las recientes indagaciones y adquisiciones poniéndolas en relación con las doctrinas válidas del pasado y proponiendo algún estímulo para un avance en estos sectores de la teología, que hoy ofrecen prometedoras prospectivas de desarrollo y de profundización.
----------La comparación Iglesia-María ya tiene una historia muy larga, habiéndose iniciado ya con las reflexiones de los Padres, especialmente Ireneo, Ambrosio y Agustín, y por tanto es muy rica la doctrina adquirida en este campo; la novedad que se anuncia al respecto, presagio de prometedores desarrollos, es el agregarse del tema "mujer" al binomio María-Iglesia, y por tanto la transformación del binomio en trinomio María-Iglesia-Mujer, en el cual los componentes se iluminan entre sí ofreciendo nuevas líneas de búsqueda: la comprensión de la mujer a través de María, de la Iglesia a través de la mujer, de la relación Iglesia-María a la luz de la feminidad, la comprensión de la feminidad a la luz de la relación Iglesia-María.
----------Este acercamiento a pleno título del tema feminidad al tema tradicional Iglesia-María se ha vuelto posible por la liberación de la noción de feminidad de una especie de humillante hipoteca que hacía de la mujer un ser defectuoso, imperfecto, fallido y peligroso con respecto al varón, el cual era visto, por el contrario, como el representante pleno y perfecto de la naturaleza humana.
----------Considerando la feminidad en esta luz pesimista y negativa, se explica cómo a los teólogos del pasado no les interesara este acercamiento de la feminidad con el tema María-Iglesia, y más bien se puede suponer con certeza que tales teólogos lo consideraran contraproducente, casi apto para profanar u ofuscar la nobleza del tema, refulgente de valores divinos y sobrenaturales.
----------En cambio, desde cuando -y sólo ha sido recientemente- nos hemos dado cuenta, siguiendo las señales dadas por el progreso científico y por una renovada exégesis bíblica, que la feminidad no es en sí misma un defecto y un peligro, sino un inmenso valor y un camino de salvación, entonces no ha existido ninguna dificultad para realizar el mencionado acercamiento, de hecho ese acercamiento ha llegado por sí mismo y ha parecido incluso obligatorio e indispensable para una auténtica clarificación de la relación Iglesia-María, la cual a la inversa se ha mostrado fecunda al mostrar la nobleza de la feminidad como valor y camino de santidad.
----------En este nuestro estudio comenzaremos por lo tanto con tomar como partida el punto de llegada de las reflexiones del pasado, es decir, la relación María-Iglesia, y sobre esta base de valores adquiridos buscaremos edificar los nuevos desarrollos atinentes al agregado del parámetro feminidad.
----------Inmediatamente nos daremos cuenta que no es necesario desautorizar ni rechazar ninguno de los valores del pasado, sino que este "injerto" de la feminidad no provoca ninguna "reacción de rechazo"; por el contrario, se realiza con total naturalidad y pleno beneficio ya sea tanto para el tema María-Iglesia como para el tema de la feminidad. Y por otra parte, todo esto es muy lógico: dado que -según la actual conciencia de fe- el valor de la feminidad es un dato de la revelación cristiana, como lo es también -como se sabe desde siempre- el tema María-Iglesia, y la Palabra de Dios no puede estar en contradicción consigo misma, por ende está claro que el agregado del elemento "feminidad" al binomio María-Iglesia no puede en absoluto comprometerlo, sino al contrario, lo consolida, lo confirma, lo esclarece y lo profundiza.
   
María y la Iglesia
   
----------Ante todo, recordemos que en 1958 la Academia Mariana Internacional organizó un importante congreso internacional sobre el tema "María y la Iglesia", cuyas actas fueron publicadas, en numerosos volúmenes, al año siguiente. En esas actas encontramos lo mejor de lo mejor que se puede hallar sobre este tema, que desde entonces hasta hoy no ha hecho especiales progresos, dado que la mariología y la eclesiología, con el Concilio Vaticano II que poco después fue celebrado, habrían de emprender pistas diferentes, sin desmentir de todos modos el tema Iglesia-María, que de hecho ha sido autorizadamente confirmado por el Concilio. Por otra parte, aunque este tema continuó siendo tratado después del Concilio y por impulso del mismo Concilio, sin embargo se tiene la impresión de que en esta literatura postconciliar no existen grandes novedades, sino que se reafirman las tesis ya ampliamente ilustradas en el mencionado congreso mariano.
----------Por eso, queriendo presentar un balance de los resultados alcanzados, nos limitaremos a mostrar sobre todo algunas tesis de aquel congreso. De allí resulta que el paralelismo Iglesia-María es rico de elementos, a la vez que aparece una supremacía de María frente a la Iglesia, esa supremacía por la cual después, en el clima del Concilio, María aparecerá como "tipo" (del griego typos = modelo) y Madre de la Iglesia.
----------Así, el padre M.-J. Nicolas, en el mencionado congreso, pudo afirmar que "la Santísima Virgen María por sí sola es más amada por Cristo que la entera Iglesia. La plenitud de gracia de María contiene en sí todas las perfecciones de gracia de la Iglesia. Ella fue redimida antes que la Iglesia, por una separación previa de la masa de los pecadores, de modo que pudo cooperar en la redención de la Iglesia. Recibió un oficio propio antes de la constitución de la Iglesia, y en la misma generación de la Iglesia, es decir, en la encarnación y en la redención, de modo que puede ser llamada verdaderamente madre de la Iglesia.
----------Y de hecho participa antes que toda la Iglesia en la resurrección de Cristo y en su sesión a la derecha del Padre, de tal modo de hacerle compañía en la obra del gobierno y de la vivificación de la Iglesia. Ciertamente ella no ha tenido nunca ni tiene el poder que fue conferido a los ministros de la Iglesia. Sin embargo, en el conferir cualquier gracia, que viene dada a través del ministerio de la Iglesia, entra al menos dispositivamente su mediación. En fin, mientras la Iglesia está constituida en el orden sobrenatural en virtud de la gracia, la Santísima Virgen María está constituida en el orden sobrenatural por la maternidad divina, que supera la gracia, si bien la exige, y de hecho la incluye" (vol. II, 86-87). La gracia de María, en cuanto Madre de Dios, concierne al orden hipostático, por lo cual es mayor que toda la gracia de la Iglesia, que deriva del orden hipostático.
----------El padre R. Rosini, por su parte, observaba en aquel mismo congreso que "en todo caso los Padres y los escritores medioevales pasan fácilmente en sus escritos de María a la Iglesia y de la Iglesia a María, pero afirman explícitamente la superioridad de María sobre la Iglesia: todo lo que según ellos conviene a María y a la Iglesia, a María le conviene siempre 'por antonomasia'." (vol. II, p. 545).
----------También el cardenal Journet desarrolla este tema de María como "modelo" o "prototipo" (el Concilio dirá "tipo") de la Iglesia: "Cuando se dice que María es el prototipo de la Iglesia, se quiere decir que María es, en la Iglesia, más Madre que la Iglesia, más Esposa que la Iglesia y, por la exención del pecado original, más Virgen que la Iglesia. Se quiere decir que María es Madre, que es Esposa, que es Virgen, antes que la Iglesia y para la Iglesia; que es en María sobre todo y por María que la Iglesia es Madre, Esposa y Virgen" (L'Eglise du Verbe Incarné, Desclée de Brouwer, Bruges 1962, vol. II, p.427). Así María, según Journet, es "el lugar de condensación y de intensificación de toda la gracia colectiva de la Iglesia, ese lugar en el cual la ley de conformidad a Cristo es realizada más eficazmente que en todo el conjunto de la Iglesia" (Ibid., p.442).
----------Esta trascendencia de María respecto a la Iglesia encuentra una expresión en la enseñanza del beato papa Pío IX, en la que se dice que María está "puesta entre Cristo y la Iglesia" (encíclica Ubi primum, del 2 de febrero de 1849), como para expresar que la mediación salvífica de Cristo llega a la Iglesia a través de María, mientras que la Iglesia, por su parte, se pone en contacto con Cristo por medio de María. Ella así por una parte proyecta luz sobre el misterio de Cristo a favor de la Iglesia, mientras que por otra constituye como el vértice y el punto de contacto con Cristo por parte de la Iglesia. Este principio parece encontrar coincidencia en la encíclica del papa san Juan Pablo II Redemptoris Mater, donde se dice -citando a san Paulo VI- que "el conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre la Santísima Virgen María constituirá siempre una clave para la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia" (n.47).
----------María, entre todas las creaturas, es aquella que más se asemeja a Cristo, pero al mismo tiempo es aquella que más asume el camino del hombre hacia Cristo. Como hubo de decir san Paulo VI, es la más cercana a Dios y al mismo tiempo es la más cercana a nosotros. Ella indudablemente, en cuanto creatura está más en la parte nuestra que en la parte de Dios, aún cuando emerge entre todas las creaturas por su participación -como ya se ha dicho- en el orden hipostático en cuanto Madre de Dios.
----------En cuanto madre de Cristo y, en consecuencia, madre del Cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia, María es también madre de la Iglesia y por tanto emerge sobre la Iglesia; sin embargo, en cuanto redimida por Cristo (aún cuando esto lo sea de modo singularísimo), ella es discípula de Cristo, y por tanto miembro (aunque el más excelso) de la Iglesia. San Agustín, mirando con claridad esta condición de miembro, dice que la Iglesia es superior a María y, desde este punto de vista, pienso que debemos darle la razón, sin por ello desmentir cuanto ya se ha dicho acerca de la trascendencia de María sobre la Iglesia, que se refiere a su ser Madre de Dios y de la Iglesia. Así ella, en cuanto Madre de Dios y de la Iglesia, es "reina de los apóstoles", mientras que en cuanto miembro e hija de la Iglesia, es discípula de los Apóstoles.
----------María es la punta avanzada de la humanidad frente a Cristo y en camino hacia Cristo: desde este punto de vista aparece como prototipo y arquetipo de la Iglesia inmanente a la Iglesia misma; y desde este punto de vista, por tanto, se justifican los paralelismos clásicos entre María y la Iglesia, así resumidos por Bertetto en las Actas del citado congreso: "Como la Santísima Virgen, así la Iglesia, a causa de la abundancia de los dones y de los carismas, está llena de gracia, como aparece en el día de Pentecostés.
----------Como la Santísima Virgen concibe virginalmente por obra del Espíritu Santo, así la Iglesia concibe del Espíritu Santo los miembros del Cristo místico, y es y permanece virgen con el honor de la maternidad. Como la Virgen nutre a Cristo, así la Iglesia nutre al Cristo místico. Como la Virgen es invisiblemente fecundada por su esposo invisible, el Espíritu Santo, y es visiblemente dirigida por el esposo visible, san José, así la Iglesia está invisiblemente sometida a Cristo en el visible régimen del Sumo Pontífice.
----------Como María no fue sometida a la corrupción, así también la Iglesia es incorruptible e indefectible. Como la Virgen es sin mancha, también la Iglesia es ya aquí en la tierra sin mancha ni arruga (Ef 5,27) a causa de los sacramentos y de la fe inmaculada e intemerata; y de modo perfecto será sin mancha ni arruga como esposa del Cordero en la fase ultraterrena (cf. Ap 21,2-9; 22,17).
----------Estas analogías admirables entre María y la Iglesia nos explican por qué en la Tradición eclesiástica el Cantar de los Cantares viene aplicado tanto a María como a la Iglesia; cómo la mujer apocalíptica (Ap 12) viene interpretada ya sea como figura de la Virgen o como figura de la Iglesia; cómo la Nueva Eva viene indicada no sólo en la Santísima Virgen, sino también en la Iglesia, madre también ella de los vivientes" (Vol. III, pp. 552-553).
----------La comparación clásica entre María y la Iglesia hace indudablemente referencia a condiciones y virtudes propias de la feminidad -madre, virgen, esposa- pero no considera la feminidad por sí misma, en su originalidad-reciprocidad respecto a los atributos de la masculinidad.
----------Las tres cualificaciones de la maternidad, de la virginidad y de la esponsalidad, en efecto, encuentran una contrapartida y un paralelo en la masculinidad: también el varón puede ser padre, virgen y esposo (aunque obviamente de modo diferente al de la mujer). Por eso tales cualificaciones no ponen todavía en plena luz lo que propiamente y mayormente contradistingue la feminidad de la masculinidad.
----------En efecto, en la antropología (y por tanto en la teología) clásica la mujer es simplemente vista a la luz del varón y en la línea de la masculinidad, como un ser que realiza imperfectamente lo que el varón realiza en cambio en plenitud y perfectamente. Así, por ejemplo, el ser madre, no es visto como una cualidad diferente e igualmente válida del ser padre, sino que es visto como un generar o engendrar inferior a la paternidad; la virginidad masculina es más noble que la esponsalidad femenina, siempre en virtud de la idea de que la feminidad no sea otra cosa más que la masculinidad imperfecta, según la famosa definición aristotélica de la mujer. Las concepciones antiguas de la feminidad -que por otra parte ejercen en todos hoy una cierta influencia- han sido abundantemente ilustradas por la literatura contemporánea.

2 comentarios:

  1. Murio fr. Diego Correa o.p. Descanse en paz.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que el Señor tenga misericordia de Diego, borre sus faltas y tenga en cuenta sus méritos. Descanse en paz.

      Eliminar

Comentarios sin debido respeto hacia la Iglesia y las personas, serán eliminados. Hay días de comentarios automáticos: muy de madrugada, o en la tarde de domingos (horas de Argentina).