jueves, 18 de abril de 2024

La infinita dignidad de todo hombre (2/3)

En la segunda y tercera partes de esta serie, me referiré a dos casos, tomados entre otros, de reacciones indietristas a la declaración Dignitas infinita del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En el artículo de hoy analizaré la reacción de un publicista mendocino; mientras que en el artículo de mañana me referiré a la crítica que ha hecho pública la FSSPX. [En la imagen: fragmento de: "La construcción del Palacio de las Naciones", Mural de 5 m x 16 m, obra de Massimo Campigli en 1937, adquirido por la Liga de las Naciones en 1937, ubicado en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (ONUG), en el histórico Palacio de las Naciones].

Las reacciones indietristas
   
----------Esta vez las reacciones indietristas han sido algo dispares. Naturalmente, como era de esperar, ha habido reacciones indietristas de rechazo hacia la declaración Dignitas infinita, pero también hubo otras que mostraron consenso. Nos pone muy contentos que un inveterado pasadista como el profesor Roberto de Mattei [n.1948], historiador italiano, haya mostrado acuerdo, como excepción a su costumbre, con el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, afirmando que "también la enseñanza del papa Francisco debe ser escuchada con satisfacción, cuando se sitúa en la línea de sus predecesores, como ocurre en el último documento". Sin embargo, no ha sido capaz de darse cuenta de su errónea interpretación de las afirmaciones pontificias acerca de la pena de muerte. Algunas líneas más adelante me referiré a este tema.
----------Respecto al profesor De Mattei, conviene aclarar que él se autopercibe como un "católico tradicionalista", pero viene bien recordar que es frecuente que los cristianos indietristas, también denominados pasadistas o filo-lefebvrianos, se llamen a sí mismos "tradicionalistas", y esto por el mismo motivo que los modernistas de hoy (a diferencia de los de la época del papa san Pío X) no se quieren autodenominar modernistas sino "progresistas": el pudor. En realidad, los indietristas son falsos tradicionalistas, así como los modernistas son falsos progresistas. Existe en la Iglesia un sano y necesario tradicionalismo, y un sano y necesario progresismo. El auténtico católico tradicionalista es el que es fiel a la Sagrada Tradición cuyo último eslabón e intérprete es el Sumo Pontífice reinante, pero no aquel fiel que, como De Mattei pretende juzgar por sí mismo si la enseñanza del Papa "se sitúa en la línea de sus predecesores", ¡como si pudiera no ser así!
----------Hago ahora otra aclaración, pues a veces ha surgido confusión en los lectores cuando utilizo los términos de "lefebvriano" y "filo-lefebvriano". Sus conceptos no coinciden. Los lefebvrianos son aquellos cristianos que se han separado de la plena comunión con la Iglesia Católica, cuya cabeza visible es el Romano Pontífice. Se trata del conjunto de ramificaciones en las que se han dividido los seguidores del obispo Marcel Lefebvre [1905-1991], siendo la mayor de estas ramas la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Vale decir, se trata de cristianos no-católicos (cismáticos), pues no se encuentran en plena comunión con Roma, rechazando las enseñanzas del Concilio Vaticano II y del Magisterio pontificio del post-concilio.
----------Mientras que los filo-lefebvrianos son católicos, los cuales, sin formar parte formalmente de las diversas ramificaciones cismáticas de los seguidores de Lefebvre, comparten en mayor o menor medida algunas de las doctrinas lefebvrianas, pero sin renunciar a pertenecer visiblemente a la comunión con Roma. Cuando el papa Francisco habla de "indietristas", se refiere precisamente a católicos, no a cismáticos, pero se trata de católicos que mantienen objeciones contra la doctrina y la práctica eclesiales posteriores al Concilio Vaticano II, tienen dificultades para aceptar el necesario progreso que debe vivir la Iglesia para cumplir su misión, y por eso sufren de un enfermizo apego al pasado, por lo cual se los llama pasadistas o indietristas.
----------En mi nota de hoy examinaré un caso de reacción filo-lefebvriana frente a la declaración Dignitas infinita, y mañana examinaré una reacción lefebvriana, la de la FSSPX.
   
Un caminante descaminado
   
----------El doctor Rubén Peretó Rivas [n.1966], es un publicista conocido en Mendoza. Doctor en filosofía por el Angelicum de Roma, es docente de historia de la filosofía en la Universidad de Cuyo, en nuestra ciudad. Como actividad alternativa a sus responsabilidades académicas, mantiene desde hace muchos años un blog de análisis personales de la vida eclesial, con notas usualmente muy alejadas de su especialidad filosófica. Pero apareció recientemente en su blog un análisis de la declaración Dignitas infinita, análisis que aquí examino y respondo a causa del interés que podría tener, sobre todo para mis lectores mendocinos.
----------Lo que haré será transcribir y comentar las secciones principales del artículo. Las posiciones del doctor Peretó Rivas frente a la Iglesia católica y en particular frente al Concilio Vaticano II y los Papas del postconcilio (sobre todo el papa Francisco), son bien conocidas en Mendoza. Sin embargo, para aquellos lectores que no estén al tanto de su perfil religioso, tan sólo indicaré que el autor del blog se autodenomina "un cristiano en comunión con Roma", y en diversas entrevistas se ha calificado como un "restauracionista" (que, bien entendido, es calificativo parangonable al de indietrista o al de pasadista), y también en diversas ocasiones ha aclarado que no pertenece formalmente a la FSSPX, aunque es obvio que comulga con muchas ideas lefebvrianas, por lo cual su comunión con la Sede Apostólica dista mucho de ser plena.
----------1. Dice el artículo: "Lo primero que hace ruido en el documento es el nombre. ¿Es que puede atribuirse al hombre alguna calificación infinita? ¿Puede el hombre, sin caer en contradicción, siendo ser finito tener un atributo ontológico infinito? No soy teólogo, pero suena raro, muy raro".
----------Respondo: El articulista no será teólogo, pero si se tiene en cuenta el título en filosofía del autor del blog, y que la temática sobre finitud e infinitud tiene su ámbito propio en la Metafísica o filosofía primera, y no en el ámbito de la teología sobrenatural o revelada; entonces no se comprende el motivo de su excusarse por no ser competente en la cuestión planteada, pues todo doctor en filosofía por supuesto que lo es. Por otra parte, las preguntas que el articulista plantea en el pasaje arriba citado no hacen honor a la inteligencia que se debe suponer en un catedrático de la Facultad de Filosofía de la UNCuyo, o incluso en cualquier hombre de mediana instrucción. No es nada difícil dar respuesta a tales preguntas.
----------Acerca de la infinitud que puede ser atribuída a la dignidad humana, me remito a lo que ya he tratado en la primera parte de este artículo. Pero agregaré unas pocas consideraciones más, esperando que sean útiles al lector. Ante todo, es necesario tener en cuenta que la cuestión de la dignidad del hombre es muy difícil. Pero no nos faltan guías orientativas. Una clave de interpretación de esta dignidad nos es ofrecida por las siguientes palabras de san Juan Pablo II: "Dios nos ha mostrado de un modo insuperable en Jesucristo cuánto ama a cada hombre y cuán inmensa es la dignidad que a través de Él le ha conferido" (Angelus del 16 de noviembre de 1980, en Osnabrück, durante su viaje apostólico a la República Federal de Alemania).
----------De este modo, como las palabras "dignidad infinita", en referencia a la dignidad de todo hombre, fueron dichas por el Santo Pontífice en aquella ocasión, y estas palabras han sido recordadas en la declaración Dignitas infinita, entonces, resulta claro por este contexto que el cardenal Víctor Fernández entiende retomar esta expresión precisamente en el significado que le dio el papa Juan Pablo II. Y de esas palabras se desprende que se puede distinguir una infinitud divina increada de una infinitud creada. En efecto, se trata de una noción analógica, donde la infinitud divina es el supremo analogado.
----------Por cuanto respecta a la finitud del hombre, Dignitas infinita no la niega en absoluto, cuando habla del hombre como creatura y de la creatura humana, la cual evidentemente está determinada según caracteres y límites muy precisos, que han sido establecidos por el Creador.
----------Indudablemente, si el hombre fuera infinito como Dios, no existiría el problema del pecado, porque el pecado es precisamente una transgresión del límite y el hombre como creatura es limitado, por lo cual su poder es limitado tanto como fuerza activa como en relación con la regla determinada de su acción.
----------2. Otro pasaje del artículo sub examine es el siguiente: "Un segundo elemento que más que ruido, provoca un estruendo, es la insistencia en relacionar la dignidad del hombre con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. De hecho, este documento de las Naciones Unidas se menciona en 11 ocasiones a lo largo de todo el escrito de Tucho. La argumentación del cardenal Fernández es que si bien la cuestión de la dignidad humana siempre fue defendida por la Iglesia, es en realidad con la Declaración de los Derechos Humanos cuando llega a su esplendor. Dice que se trata de un 'nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es más ‘digno’ de respeto y amor cuanto más débil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia ‘figura’ humana, que ha cambiado la faz del mundo' (n.19). Es notable que Su Eminencia omita referirse a todo lo que hizo la Iglesia en favor de los más débiles, miserables y sufrientes desde sus mismo inicios. ¿Es que habrá que recordarle los Hechos de los Apóstoles en los que se trata la necesidad de los diáconos, o a San Vicente de Paul, por poner sólo dos ejemplos de entre los cientos que podríamos mencionar? Resulta entonces que una declaración constitucionalmente atea, como es la Declaración de los Derechos Humanos que nunca menciona a Dios, y que fue resistida oficialmente por la Iglesia, con el nuevo pontificado de Francisco se convierte en piedra angular de una parte relevante de su magisterio".
----------Respondo: El cardenal Fernández, al citar la Declaración de los Derechos de la ONU, no dice en absoluto lo que el articulista le hace decir. Reitero la cita del artículo: "La argumentación del cardenal Fernández es que si bien la cuestión de la dignidad humana siempre fue defendida por la Iglesia, es en realidad con la Declaración de los Derechos Humanos cuando llega a su esplendor".
----------Por cuanto al n.19 de la declaración, el articulista no reporta el texto con exactitud, porque el verdadero texto es el siguiente: "Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es más 'digno' de respeto y amor cuanto más débil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia 'figura' humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los huérfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle".
----------Ahora bien, hay que tener presente que no es verdad que con estas palabras el Cardenal se refiera a la Declaración de la ONU, como sostiene el artículo sub examine, sino que se refiere a la doctrina de la Iglesia y a los méritos que esa doctrina se ha adquirido a lo largo de toda la historia de la Iglesia en el ámbito del respeto por la dignidad humana. sobre todo de los más pobres y de los más débiles.
----------3. Sigue diciendo el articulista: "Y creo no exagerar cuando hablo de la concepción que subyace del pontificado de Francisco como fundacional de una nueva Iglesia, concubina del mundo. Dice el documento: 'En este horizonte, su encíclica Fratelli tutti constituye ya una especie de Carta Magna de las tareas actuales para salvaguardar y promover la dignidad humana' (n.6). Olvidémonos del De hominis opificio de San Gregorio de Nisa, y olvidémonos del 'Agnosce, o christiane, dignitatem tuam' del Sermón 21 de San León Magno, cuya fiesta celebramos hoy. La carta magna sobre la dignidad del hombre no viene dada por los Padres y la Tradición de la Iglesia, sino por… Fratelli tutti de Bergoglio! Parece un chiste".
----------Respondo: Presumo que en este pasaje el articulista quiera referirse a la siguiente frase de Dignitas infinita: "En realidad, concluye el Papa Francisco, 'el ser humano tiene la misma dignidad inviolable en cualquier época de la historia y nadie puede sentirse autorizado por las circunstancias a negar esta convicción o a no obrar en consecuencia'. En este horizonte, su encíclica Fratelli tutti constituye ya una especie de Carta Magna de las tareas actuales para salvaguardar y promover la dignidad humana" (n.6).
----------Con las citadas palabras, el Santo Padre se cuida muy bien de no pretender querer sustituir la venerable enseñanza de la Tradición de los Santos Padres, donde, por el contrario, encontramos los fundamentos inmutables de esa antropología que desde entonces, como hoy y en el futuro, ha constituido y constituirá siempre las características del humanismo cristiano.
----------4. El artículo que estamos examinando continúa diciendo más adelante: "El documento, decíamos más arriba, es muy superficial, con una inexplicable abundancia de palabras y expresiones entrecomilladas, y comete errores groseros, siendo el más notable de ellos la referencia a la pena de muerte. Dice en el n.34 que ésta 'viola la dignidad inalienable de toda persona humana más allá de cualquier circunstancia'. Es decir, la pena de muerte es condenada por Fernández porque la considera intrínsecamente inmoral, con lo cual estamos ante un serio problema puesto que la enseñanza milenaria de la Iglesia, hasta el Papa Francisco, siempre consideró lícita la aplicación de la pena de muerte en casos extremos. Más aún, en los mismos Estados Pontificios se aplicó hasta el año 1870, con una decapitación en Palestrina, y muy conocida es la figura de Mastro Titta y sus labores en Piazza del Popolo. ¿Qué hacemos entonces con los papas y santos que sentenciaron a reos a la pena de muerte? ¿Los des-canonizamos? Me recuerda el grotesco kirchnerista de querer cambiar la historia según los gustos políticamente correctos de la época. La pena de muerte, en todo caso, puede ser inoportuna en la actualidad, pero el rabioso canibalismo institucional de Francisco y los suyos no puede llegar al extremo de condenar a todos los Papas y doctores que lo precedieron".
----------Respondo: En este pasaje, el articulista retoma la misma postura del profesor Roberto de Mattei en su artículo de Corrispondenza Romana, citado también en el artículo sub examine. Dejo a juicio del lector las injuriosas expresiones del articulista dirigidas al Romano Pontífice, y explico la cuestión:
----------El Papa no pretende en absoluto cargar con ninguna culpa a sus predecesores, sino que entiende simplemente referirse al hecho de que la conciencia moral, incluso sobre la base de los mismos inmutables principios, a lo largo de la historia, profundizando las exigencias del Evangelio, amplía cada vez más su visión acerca de los valores de la caridad, de la justicia y de la misericordia.
----------Además, hago la precisión de que la prohibición de la pena de muerte, en cuanto ley del Estado, es una responsabilidad que el Santo Padre confía a los individuales Estados, los cuales naturalmente conservan su autonomía comportándose según aquellas que ellos consideran las circunstancias más apropiadas.
----------La declaración Dignitas infinita afirma que la pena de muerte "viola la dignidad inalienable de toda persona humana más allá de cualquier circunstancia". Parece querer decir que no existe ninguna circunstancia en la cual la pública autoridad esté autorizada, sin grave culpa, a condenar a muerte a un criminal. Como para decir que esta pública autoridad, irrogando la pena de muerte, cometería una violación del V Mandamiento, vale decir, una violación de la dignidad de la persona humana. Lo que implicaría la culpa moral.
----------A este propósito, cabe señalar que el documento del Dicasterio de la Fe no hace cuestión de deber moral y, en consecuencia, de culpa moral, sino que hace cuestión de legislación civil. ¿Qué quiere decir esto? Que a cada Estado se le confía la responsabilidad de decidir sobre esta grave cuestión, acerca de la cual no existe ninguna prohibición divina contra la pena de muerte como tal.
----------Ahora bien, un problema particular es el planteado por los Estados islámicos, según los cuales el Corán impone la pena de muerte. Entonces, lo que ocurre es que, según los Estados islámicos, la abolición de la pena de muerte constituye una desobediencia a Dios. En este caso es evidente que el abolir la pena de muerte requiere la superación cultural de la visual islámica, para abrazar el concepto de la dignidad de la persona humana como tal y, por consiguiente, para acoger la Declaración de los derechos del hombre.
----------Por cuanto respecta a los Estados marxistas, como China por ejemplo, el problema es un poco diferente, porque aquí el Estado, de carácter totalitario, no da garantías de respeto a la persona humana a causa de su enfoque materialista y ateo. Sin embargo, también en este caso, la referencia del cardenal Fernández a la Declaración de los derechos del hombre, sancionada por la ONU, se puede considerar como la vía correcta para persuadir a estos Estados totalitarios al verdadero respeto por la persona humana.
----------Otra consideración a hacer es el hecho de que hoy, indudablemente, existe una mayor conciencia que en el pasado de la dignidad de la persona humana, como sujeto físico-espiritual. Lo que implica tanto respeto por la vida física como por la vida espiritual. Además, el sistema penal moderno ha desarrollado el método reeducativo, superando en un cierto grado al método represivo. Ese método reeducativo, que evita la pena de muerte, permite al reo redimirse y ser readmitido en la sociedad.
----------5. Sigue diciendo luego el articulista: "Algo análogo sucede cuando habla de la guerra. Transpirando un emotivismo completamente inapropiado para un documento de la Santa Sede, se afirma: 'Ninguna guerra vale las lágrimas de una madre que ha visto a su hijo mutilado o muerto; ninguna guerra vale la pérdida de la vida, aunque sea de una sola persona humana, ser sagrado, creado a imagen y semejanza del Creador; ninguna guerra vale el envenenamiento de nuestra Casa Común; y ninguna guerra vale la desesperación de los que están obligados a dejar su patria y son privados, de un momento a otro, de su casa y de todos los vínculos familiares, de amistad, sociales y culturales que se han construido, a veces a través de generaciones. […] Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible guerra justa' (n.39). En pocas palabras, el Papa Fransico, a través de Tucho, se carga la doctrina secular no sólo de la Iglesia sino del mismo ordenamiento jurídico, negando y condenando el derecho a la legítima defensa que tienen las naciones y negando también el concepto de 'guerra justa'. Sería, según ellos, una nueva equivocación de Santo Tomás y de tantos otros santos y doctores, que el brillante intelecto de Tucho Fernández, basado en Fratelli tutti, ha venido a esclarecer. Parece un chiste…".
----------Respondo: Por cuanto respecta a la cuestión de la guerra justa y de la legítima defensa, aquí la trataré sólo brevemente, porque remito a los lectores a un artículo que sobre el tema publicaré en los próximos días. Y si los lectores no desean esperar, entonces les sugiero que busquen en este mismo blog todos los artículos que sobre el tema ya he escrito (sobre todo desde el inicio de la guerra en Ucrania y la guerra en Palestina. Sea como sea, no dejaré de recordar dos principios-guía al respecto.
----------En primer lugar, es necesario tener presente que el Santo Padre no excluye en absoluto el derecho a la legítima defensa, cosa que evidentemente implica el uso de armas.
----------En segundo lugar, el Santo Padre usa el término "guerra" en un sentido negativo, como lo hace también la Sagrada Escritura, es decir, en el sentido de desgracia, que esperamos que en un futuro tenga que cesar. De hecho, los Profetas predicen que en la era mesiánica no habrá más guerras.
----------Estos dos principios son las claves orientativas para aclarar las posibles confusiones a las que puede inducir el modo justificadamente negativo con el cual el Santo Padre habla de las guerras que están en dramático desarrollo en la actualidad y que, lamentablemente, hacen previsible una escalada que esperemos no deriva en un tercer conflicto mundial. De modo que, teniendo bien presentes los dos principios mencionados, invito a releer más atentamente el texto del cardenal Fernández.
----------6. Al final de su análisis, expresa el articulista: "Finalmente, el documento tiene también algunas curiosidades. Por ejemplo, afirma con acierto en el n.57 que la consistencia científica de la teoría de género es discutida en la comunidad de expertos. Pero ¿por qué en todos los documentos de Francisco, y este mismo documento, no se pone en duda ni se alude a la fortísima discusión que hay en la comunidad científica sobre las causas antrópicas del cambio climático? Misteriosas preferencias pontificias".
----------Respondo: Por cuanto respecta a la teoría del género (gender), como es bien sabido, se refiere a una ideología que pretende ser una interpretación de aquellas que son las posibilidades humanas de intervención sobre la dimensión sexual de la naturaleza humana.
----------Ahora bien, el Papa con las siguientes palabras "la teoría de género, sobre cuya consistencia científica se debate mucho en la comunidad de expertos" (n.57), se refiere a las investigaciones científicas acerca de las causas neuropsíquicas de la fenomenología examinadas por los genderistas y a las teorías comportamentales o conductuales que los genderistas deducen de esos conocimientos científicos.
----------El hecho de hacer referencia a las discusiones actuales sobre el carácter científico o no científico de la teoría del género, no quiere en absoluto decir que el Santo Padre no sepa decirnos con certeza qué conducta moral se debe seguir cuando aparece esta fenomenología.
----------El Papa también da un juicio muy severo sobre esta teoría del gender, porque ella no respeta las diferencias naturales entre varón y mujer. De hecho, el Papa se expresa así: "Querer disponer de sí mismo, como prescribe la teoría de género, sin tener en cuenta esta verdad fundamental de la vida humana como don, no significa otra cosa que ceder a la vieja tentación de que el ser humano se convierta en Dios y entre en competencia con el verdadero Dios del amor que nos revela el Evangelio" (n.57).
----------Por cuanto respecta a la comparación que hace el artículo sub examine entre la actitud del Papa hacia la cuestión del gender, y su actitud hacia la cuestión climática, como es sabido, la Santa Sede dispone ya desde hace siglos del servicio de  un equipo de científicos altamente cualificados, de los cuales el Papa se informa cuando trata de temas morales que tienen conexión con los datos de las ciencias experimentales. Y esta cuestión del clima, es precisamente atinente a los pareceres de los científicos.
----------No hay duda de que existen discusiones al respecto. Por otra parte, el Papa no es infalible sobre esta materia. Sin embargo, puesto que esta materia involucra de diversos modos aquella que es la responsabilidad del hombre en relación con el cuidado de la creación, he aquí que se presenta la oportunidad de una intervención pontificia, no en el sentido de emitir un juicio que sea cierto, sustituyendo al juicio de los científicos, lo cual es absolutamente impensable, sino en el sentido de indicarnos una conducta moral sobre la base de resultados, los cuales, si no son infalibles, se supone sin embargo que son al menos serios.
----------En otras palabras, por todo cuanto respecta a la crisis climática, se trata efectivamente de una moderna teoría relativa al clima, un tema acerca del cual un Papa no es infalible. Sin embargo, aquí la suposición está a favor del Romano Pontífice, dado que la Santa Sede dispone de la opinión de científicos altamente cualificados. Y además, el Papa cita esta teoría, no tanto para avalarla en el plano científico con su autoridad (pues en ciencia experimental el Papa no tiene competencia), sino que hace pie en ella para recordarnos nuestro deber de mantener el cuidado de la creación, que da gloria a Dios y es totalmente de nuestro interés.
   
Otras reacciones indietristas a la declaración Dignitas infinita
   
----------Como he dicho al inicio, tan sólo he querido dar un ejemplo de reacción de perfil filo-lefebvriano a la declaración Dignitas infinita. De hecho, he elegido la anterior porque ha sido publicada en un blog argentino y mendocino, cuyo responsable tiene el título de doctor en filosofía, por lo que cabía esperar una argumentación a la altura del tema en cuestión y de la competencia del responsable. Lo cual, lamentablemente, no ha sido el caso. Debo suponer que el artículo analizado está muy por debajo de las posibilidades intelectuales de alguien laureado en el Angelicum de Roma. Entiendo haber demostrado sus inconsistencias. 
----------Por supuesto, ha habido y sigue habiendo algunas otras reacciones filo-lefebvrianas similares a la anterior. Señalo aquí, tan solo de paso, otra reacción donde se hace referencia a la definición de "pecado" en san Agustín de Hipona: "amor de sí hasta el desprecio de Dios" (De civitate Dei, 14,28). Y en base a tal definición alguien llegó a expresar: "Sólo Dios tiene una dignidad infinita, por lo que yerra la declaración desde su premisa esencial y desde el título. Basada en ese error, la declaración intenta imponer una nueva y falsa concepción del pecado, pasando éste de ser 'un dicho, acto o deseo contra a la ley eterna' [otra definición agustiniana] a ser 'un dicho, acto o deseo contra a la dignidad humana'. La dignidad humana es la nueva base de toda la moral, y el hombre infinitamente digno es el nuevo dios. 'Seréis como Dios' (Gen. 3,5)".
----------Respondo: Por cuanto respecta a la definición de san Agustín de Hipona y la del cardenal Fernández, son equivalentes, porque san Agustín hace referencia directamente a la ley divina, que es la ley que regula la conducta humana, por lo cual pecar contra la ley moral equivale a pecar contra Dios. El cardenal Fernández, en cambio, considera el bien del hombre, pero el hombre es creatura de Dios, por lo cual ofender al hombre se vuelve una ofensa a Dios, porque él es su Creador.
----------También se ha objetado a la declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, diciendo que: "La declaración rebosa ese optimismo iluso típico de los liberales y pacifismo liberal; toma la bandera feminista al condenar -en ridícula discriminación- 'la violencia contra las mujeres', apoya el migracionismo, etc".
----------Respondo: Es cierto que hoy nos enfrentamos a una corrupción moral sin precedentes en la historia. Sin embargo, gracias a Dios, no se puede negar que la filosofía moderna, a partir de Descartes, ha comenzado a profundizar el tema de la conciencia, del pensamiento y de la libertad, aunque René Descartes, sin duda, ha contaminado esta novedad con una tendencia idealista, cuyos últimos desarrollos se encuentran en el panteísmo hegeliano y sus seguidores hasta el día de hoy.
----------Pero contra las mencionadas acusaciones de "ilusorio optimismo liberal" en la declaración Dignitas infinita, está a la vista que el último documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe no se limita a hablar de la dignidad humana, sino que también hace una lista de graves violaciones a la ley natural. Ahora bien, si se tratara de liberalismo, estas condenas de acciones pecaminosas no habrían existido, dado que es sabido que la ética liberal es de orientación individualista, subjetivista y relativista. Por lo cual queda manifiesta la naturaleza sofística de la argumentación esgrimida por esta objeción filo-lefebvriana. 

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