martes, 26 de agosto de 2025

La muerte y resurrección de Jesús y la asunción de María (1/2)

El reciente artículo acerca de la Asunción de María al cielo, que publiqué en tres partes los días 13, 14 y 15 de agosto como preparación a esa solemnidad litúrgica, originó una serie de interesantes preguntas, dudas y objeciones por parte de algunos lectores, que condujeron a un rico diálogo, que continuó durante varios días, y que seguramente los lectores del blog pudieron leer y aprovechar. [En la imagen: fragmento de "Iglesia de la Asunción de la Virgen", acuarela sobre papel, 2024, obra de P.F., representando el frente del templo de la Parroquia Asunción de la Virgen, en la calle Dorrego 1592, Guaymallén, de la Arquidiócesis de Mendoza].

“Cuando vino el día de su tránsito, la Madre de Vida
fue llevada a la Gloria con cuerpo y alma,
anticipando la suerte de toda la Iglesia"
San Juan Damasceno, Homilía I sobre la Dormición
   
----------Mi reciente artículo acerca de la cuestión de si la Santísima Virgen María ha conocido la muerte, suscitó la intervención crítica de varios lectores, sobre todo uno de ellos, seguidor de la teoría rahneriana de la resurrección inmediata para todos con un "cuerpo espiritual", teoría según la cual todos en el momento de la muerte serían asuntos al cielo, como la Virgen, en alma y cuerpo. El artículo en cuestión fue publicado en tres partes, los días 13, 14 y 15 de agosto. Me remito a esas publicaciones (de las que aquí reitero sus enlaces: primera parte, segunda parte, tercera parte), y como puede constatar el lector, quienes plantearon objeciones a mis argumentos, no han sido nunca capaces (al menos hasta ahora) de contradecir con argumentos razonables y dignos de ser tomados en consideración. Me ha parecido útil publicar aquí por orden las que considero más interesantes intervenciones de los lectores (a los cuales ahora no identifico por su nombre), junto con mis más articuladas respuestas, todo lo cual creo puede servir para completar toda la doctrina y los desarrollos teológicos que fueron expuestos en mis tres publicaciones originarias de este debate.
----------Como lo he hecho en otras publicaciones similares, indico primero, en letra cursiva y entre comillas, las intervenciones de los lectores, y a continuación mi respuesta, en letra normal.
----------1. "Dignas de señalarse son las Revelaciones Celestiales de Santa Brígida que especifican el desprendimiento alma-cuerpo antes de la asunción: 'Entonces, como verdaderamente creemos que por la justicia de Dios todos los cuerpos humanos deben resucitar en el último día, [...] por lo tanto debe creerse sin duda que, como el cuerpo del Hijo de Dios, que no pecó, resucitó de la muerte y al mismo tiempo fue glorificado con la divinidad, así también el cuerpo de su digna madre, que nunca cometió pecado, algunos días después de su entierro, por virtud y poder de Dios, fue asunto al cielo junto con su santísima alma, y glorificado junto con ella con todo honor' (cap.21). Algo similar dice también la beata Emmerick..."
----------Respondo: La interpretación que hace santa Brígida de la asunción de María al cielo no corresponde a la fórmula del dogma de Pío XII. En efecto, santa Brígida habla de una permanencia de la Virgen durante algunos días en el sepulcro. ¿Qué es que viene puesto en el sepulcro? No ciertamente una persona viva, en la cual el alma está unida al cuerpo, sino que se pone en el sepulcro un cuerpo que ha sido abandonado por el alma.
----------Ahora bien, Pío XII dice que María ha sido asunta al cielo "al término del curso de su vida terrena". Esto quiere decir que entre el momento correspondiente a este término del curso y la asunción no ha habido ningún periodo de tiempo. Por consiguiente, María ha muerto sólo en cuanto ha terminado este curso, pero en este evento en María no ha jugado absolutamente ningún tipo de corrupción ni antes del término ni después. Por tanto, el alma de María no se ha separado de su cuerpo.
----------En efecto, esto habría ocurrido si el instante del término hubiera sido precedido por un proceso de corrupción. De hecho, la separación del alma del cuerpo ocurre en todos nosotros a causa de un precedente proceso de corrupción, que es de tal gravedad, por lo cual el alma abandona el cuerpo. Además, inmediatamente después de esta separación continúa un proceso de corrupción.
----------Ahora bien, el cuerpo de María nunca ha conocido ninguna corrupción y por lo tanto no se puede decir que en Ella el alma se haya separado del cuerpo y por lo tanto, al no haber habido en Ella ni corrupción ni separación del alma del cuerpo, en este sentido no se puede decir que haya muerto y por lo tanto no se puede aceptar la tesis según la cual Ella fue depositada en el sepulcro.
----------Queriendo intentar reconstruir el episodio de la Asunción, podríamos imaginar, como por lo demás nos sugiere una piadosa tradición, que María haya previsto el momento de la asunción, por lo cual es posible que ella haya advertido a los Apóstoles, de tal manera que ellos pudieron asistir a este prodigio único en toda la historia de la humanidad. Ella, por lo tanto, se preparó para este evento de tal manera que cuando ocurrió estaba dispuesta para recibir de Dios esta gracia especialísima, que es uno de los privilegios propios de Nuestra Señora.
----------Es posible que el momento de la asunción haya sido precedido por un breve intervalo de tiempo en el cual María ha 'dormido' en un sueño místico. Habrá que decir además que el momento en que fue asunta debe haber sido un hecho que los mismos Apóstoles no fueron capaces de describir por la maravillosa trascendencia de este fenómeno sobrenatural.
----------2. El mismo lector replicó: "...sin embargo, en mi opinión una cosa no excluye necesariamente la otra ya que el texto de Munificientissus Deus se mantiene vago, tal vez para evitar polémicas estériles: "terminado el curso de su vida terrena", también recuerda cómo "los misterios de la gracia, que Dios obró en la Virgen, no deben medirse según las leyes ordinarias, sino según la omnipotencia de Dios [...] Por otra parte, no es raro que incluso para algunos santos el proceso de corrupción se haya detenido milagrosamente. [...] Un detalle interesante en el relato de la beata Emmerick dictado a un sorprendido Clemens Brentano, donde se dice que en el momento de las exequias "el fuego del hogar fue cubierto" por lo tanto debería excluirse el período de verano y se sabe como en ciertos períodos fríos por causas naturales el cuerpo puede incluso conservarse exento de la descomposición. Incluso hay una nueva nota sobre la noche del entierro, por lo que relata: "vi de repente una gloria formada por tres Coros de Ángeles y de almas buenas que rodeaban una aparición: Jesucristo, con sus Llagas resplandecientes de luz intensa estaba cerca al Alma de Maria Santissima. [...] Vi sin embargo el Alma de la Santa Virgen seguir la Imagen de Jesús, bajar con el Hijo por la roca del Sepulcro [...]". Al día siguiente, los Apóstoles revisaron el ataúd vacío. Dormitio Mariae hablan los orientales: No está muerta sino que duerme, (Mc 5:39) afirma Cristo de la hija de Jairo. San Antonio de Padua comenta que para el Señor resucitar a un hombre es tan fácil como despertarlo del sueño."
----------Respondo: Agradezco por haberme informado estas visiones místicas relativas al momento de la asunción al cielo de la Virgen. Muy importante es excluir cualquier corrupción en su cuerpo, antes y después de la muerte, por lo que, dado que en cada uno de nosotros y en el mismo Cristo ha habido esta corrupción, hay que decir desde este punto de vista, como he dicho y repetido, que María no ha muerto.
----------Un punto que no puede ser aceptado es la referencia al ataúd o sepulcro. ¿A quién ponemos en el ataúd? Evidentemente el cuerpo de un difunto y no una persona viva, en la que el alma está unida al cuerpo. Ahora bien, como he escrito anteriormente, María fue asunta al cielo en cuerpo y alma y por lo tanto no existió la separación del alma del cuerpo y por lo tanto en este sentido no murió. Si acaso, como ya he dicho, se puede decir que María murió porque "terminó el curso de su vida terrena". Podemos pensar posiblemente que María, poco antes de ser asunta, se durmió en un sueño místico, de tal manera que la condición terrenal se transformó gradualmente en la condición celestial, Así que en el momento de la asunción el cuerpo de María estaba dispuesto para esta elevación a la gloria celestial. De esta manera María preparó a los Apóstoles admirados para este extraordinario acontecimiento único en toda la historia de la humanidad.
----------3. "Creo firmemente que María Santísima ha conocido la muerte y que Su Hijo vino a llevarla consigo al cielo donde Dios Trino ¡la ha coronado Reina del cielo y de la tierra!".
----------Respondo: El único aspecto de la muerte, que nosotros podemos admitir en María, es aquel que entra en la fórmula del dogma y es que María "ha terminado el curso de su vida terrena". Por todo lo demás no podemos admitir en María el carácter de la muerte. En efecto, la muerte implica la separación del alma del cuerpo, como le ha sucedido a Jesús. En este caso hay que admitir un intervalo de tiempo entre la separación del alma del cuerpo y la resurrección del cuerpo. Por eso no podemos hablar de resurrección a propósito de Nuestra Señora, sino que tenemos el hecho único de la asunción, la cual no implica la separación del alma del cuerpo, sino el cambio de la condición terrenal a la condición celestial, por lo que el alma de María permanece unida al cuerpo.
----------En segundo lugar hay que considerar que, tan pronto como el alma abandona el cuerpo, el cadáver comienza a corromperse, como le sucedió al mismo Jesús. Ahora bien, el cuerpo de María, en virtud de su inmaculación, gozaba de la misma perfección del cuerpo humano del estado edénico; más aún podemos añadir que, estando llena de gracia, pudo pregustar la condición escatológica hasta esta vida.
----------4"...el cuerpo de Jesús no 'comenzó a corromperse'. Es vergonzoso que un sedicente teólogo tomista escriba esta tontería. Summa, IIIa, q 51, art 3".
----------Respondo: En teología tomista, la “incorrupción” del cuerpo de Cristo se refiere a la ausencia de putrefacción, sin negar los cambios físicos inmediatos propios de todo cuerpo tras la muerte. Mi respuesta empleaba el término “corrupción” en su sentido moderno.
----------5. "En la respuesta que usted ha dado acerca de la asunción de María en comparación con la sepultura y la muerte de Jesús, usted ha dicho que: "...hay que considerar que, tan pronto como el alma abandona el cuerpo, el cadáver comienza a corromperse, como le sucedió al mismo Jesús." Yo siempre tuve entendido que el cuerpo de Jesús no se ha corrompido o, como dice usted, no "comenzó a corromperse". ¿No dice algo así Santo Tomás de Aquino en la III parte, cuestión 51, artículo 3?".
----------Respondo: Es necesario entender el concepto de corrupción. Cuando santo Tomás de Aquino dice que el cuerpo de Jesús ha permanecido incorrupto, quiere decir, como el Aquinate mismo explica, que no llegó a putrefacción. Ahora bien, es necesario tener en cuenta que los medievales no conocían aquellos que son los procesos químicos que siguen a la muerte del sujeto.
----------Yo he usado el término corrupción en el sentido moderno, según los datos que nos han sido proporcionados por la fenomenología, que surge de los modernos análisis químicos del cadáver. Pero incluso sin referirnos a estos datos científicos, cualquiera de nosotros, después de haberse hecho una herida de la cual salió la sangre, se da cuenta que esa sangre, ya no estando viva, es diferente, es decir, es sangre muerta, y en este sentido he hablado de sangre corrupta.
----------6. El lector que posteriormente insistirá obstinadamente en repetir sus argumentos, sin fundamentarlos ni responder a mis refutaciones, comenzó por decir: "Es indiscutible que María está muerta."
----------Respondo: El término "muerte" representa una síntesis de elementos según los cuales, si esta síntesis no es completa, no se puede hablar de muerte en sentido pleno. Fundamentalmente la muerte comporta dos cosas: el cese de la duración de la vida terrena y la separación del alma del cuerpo, por lo cual desde el primer instante de esta separación comienza el proceso de corrupción, de descomposición y de disolución del cadáver.
----------Ahora bien, del dogma resulta que "la Virgen María, ha completado el curso de su vida terrena". En este mismo instante, sin intervalos de tiempo "fue asunta a la gloria celestial en alma y cuerpo". Esto quiere decir que en María, no habiendo habido ningún intervalo de tiempo entre la cesación y la asunción, no ha iniciado en su cuerpo el más mínimo proceso de corrupción. En este sentido ella no está muerta, ya que la muerte conlleva la mencionada corrupción. Su alma, por lo tanto, no ha abandonado el cuerpo, sino solo la condición terrenal, y de esta condición ha pasado a la condición celestial.
----------Considerando estas cosas, tampoco parece adecuada la teoría oriental de la dormición (uspensky), por el hecho de que dormir implica una duración temporal, mientras que, según el dogma, María, terminado el curso de su vida terrena, ha ascendido inmediatamente al cielo, sin ningún intervalo de tiempo intermedio.
----------7El mismo lector continuó: "Muerte en sentido pleno, como la de Jesús. El padre Angel Bellon dice lo mismo. Dice lo mismo san Juan Pablo II: 'Al pasar por la suerte común de los hombres, Ella es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual hacia aquellos que llegan a la hora suprema de la vida'."
----------Respondo: Lamento hacerle presente que lo que usted dice no es verdad. Si usted relee lo que he dicho acerca del concepto de muerte, se dará cuenta de que solo Jesús ha muerto en sentido pleno como nosotros morimos. Es decir, en Cristo el alma se ha separado del cuerpo, como consecuencia de los traumas mortales recibidos. Después de la muerte su alma descendió al infierno y el cuerpo permaneció en el sepulcro. Al tercer día resucitó. Nada de esto le sucedió a la Santísima Virgen María.
----------Por cuanto respecta a las palabras que usted me cita de san Juan Pablo II, el Santo Pontífice está aquí haciendo un discurso general, sobre el cual no tengo nada que decir. De hecho, el papa Juan Pablo no desciende a detalles. Si lo hubiera hecho, entonces habría dicho lo que he dicho yo, lo cual resulta de manera evidente de un simple examen de los hechos y del dato de fe.
----------8. El mismo lector replicó: "Jesús murió en sentido pleno como María. Que María no haya descendido a los infiernos no tiene nada que ver, esto solo es posible para Cristo Dios. Jesús resucitado tiene un cuerpo espiritualizado. Usted se ha equivocado en todo. Actualice su obsoleta teología."
----------Respondo: La muerte en Cristo fue causada por la violencia sufrida. María no sufrió ninguna violencia. Tenga en cuenta también que la muerte, en la vida presente, llega después de un período de decadencia física. En cambio, el cuerpo de María nunca ha estado sujeto a ninguna decadencia física. Además, como ya he dicho, mientras que en el caso de Cristo su cuerpo comenzó a corromperse desde el primer instante en que su alma se separó del cuerpo, el cuerpo de María no ha sufrido ninguna corrupción. Lo cual significa que, cuando terminó el curso de su vida terrena, su cuerpo no se ha separado de su alma, sino que continuó siendo vivificado por el alma. Por consiguiente, lo que ha cambiado en María, en el momento de la asunción, ha sido su condición terrenal, que se ha transformado en una condición celestial. Tenga presente por último que la asunción de María al cielo en alma y cuerpo es dogma de fe, por lo cual en ella el alma no se ha separado del cuerpo, como sucede en la muerte, sino que ha permanecido unida al cuerpo. Se puede decir que María ha muerto, pero solo en el sentido de que "terminó el curso de su vida terrena", pero, como ya le he dicho, en ella faltan los elementos de corrupción, que son esenciales para un concepto de muerte en pleno sentido.
----------Le ruego tomar nota serenamente de lo que le he explicado acerca del significado del dogma, porque esto da al alma una gran alegría y una gran esperanza. Renuncie por consiguiente, a cualquier injusta acusación, porque denota un ánimo maligno, incapaz de verdadero diálogo y en condiciones de poner en peligro su propia salvación. Quizás usted imita a alguien, pero le invito a razonar con su cabeza. Por eso no vuelva más sobre estas cosas, repitiendo un estribillo inútil.
----------9. Otro lector (no el mismo de la intervención anterior) comentó: "Tanto la muerte de Cristo como la de Maria no acarrearon corrupcion. En el caso de Cristo, su cuerpo incorrupto, muerto, permaneció unido a la naturaleza divina; en el caso de María, su cuerpo resucitó inmediatamente, sin solución de continuidad. 'No me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu Siervo ver la corrupcion'." 
----------Respondo: Tenga presente que la muerte consiste en el hecho de que el alma suspende la actividad vivificante del cuerpo. Es esta actividad la que mantiene incorrupto el cuerpo. Pero, tan pronto como el alma abandona el cuerpo, comienza el proceso de corrupción. Si usted, por ejemplo, se hace una herida y sale sangre, se dará cuenta de que esta sangre, ya no animada por el alma, se corrompe inmediatamente.
----------Ahora bien, ciertamente el cuerpo de Jesús muerto no sufrió corrupción de modo macroscópico, pero recordemos que también este cuerpo santísimo, inmediatamente después de la muerte, fue también sujeto al proceso normal de corrupción. Lo que podemos decir es que este cuerpo fue inmediatamente objeto de un cuidado premuroso, adecuado para conservarlo, y además, en estas condiciones, ha permanecido en el sepulcro durante tres días, desde el viernes por la tarde hasta el domingo al alba.
----------Ciertamente el cuerpo de Jesús ha permanecido unido a la naturaleza divina, pero esta unión no ha impedido el proceso de corrupción al que me he referido anteriormente. En efecto, la naturaleza divina no desempeña la función vivificante propia del alma humana creada, sino que ha permanecido unida al cuerpo en base a la unión hipostática. Y lo mismo se debe decir del alma humana de Jesús, la cual también ha permanecido unida hipostáticamente a la Persona del Verbo, incluso durante su descenso a los infiernos. De una manera diversa Dios ha dispuesto para Nuestra Señora.
----------Propiamente hablando el cuerpo de María no ha resucitado, porque la resurrección es el hecho de que el alma separada retoma su cuerpo o se reúne con su cuerpo. Pero no ha sucedido así con María.
Por tanto, propiamente hablando, no ha resucitado, sino que, precisamente como dice el dogma "fue asunta alma y cuerpo al cielo". ¿Qué significa "alma y cuerpo"? que no se separaron, sino que permanecieron unidos.
----------Por lo tanto, en cuanto a esta unión, en María ha ocurrido simplemente un cambio en el estado de su vida, porque en ella la unión alma-cuerpo ha pasado de la condición terrenal a la condición celestial.
----------10. El mismo lector del punto 8, replicó con insistencia en varias intervenciones: "Todos  en el momento de la muerte, se 'revisten' con un cuerpo espiritual que tiene las mismas características del cuerpo glorioso de Cristo, así fue para María y así es para los que son salvados. [...] San Pablo: 'cuerpo espiritual'. Dice el padre Angelo Bellon: 'La verdad sobre el juicio particular, que ocurre inmediatamente después de la muerte, ya está presente en el Antiguo Testamento. [...] Como se ve, la retribución se presenta como ocurrida inmediatamente después de la muerte y esto supone el juicio. Por lo demás, las frecuentes llamadas que Cristo dirige a los discípulos sobre su repentina e inesperada venida en la cual pedirá cuentas de su propia vida suponen claramente esta verdad', Padre Angelo Bellon. 'En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso'. Beda el Venerable dijo que hay dos revelaciones: una es la naturaleza. Me advierte '...de poner en peligro mi propia salvación'. Ciertamente no es usted quien decide quién se salva y quién se pierde".
----------Respondo: Le hago notar que todos los dogmas tienen una relación con nuestra salvación. Por eso el concepto de muerte, que resulta del dogma de la Asunción, debe ser recibido con esa exactitud, que yo le propongo, porque es solo en estas condiciones que nosotros percibimos la verdad del dogma y, aceptando esta verdad, tenemos la posibilidad de ponernos frente a nuestra propia muerte en esa actitud que corresponde a la concepción cristiana de la muerte y por consiguiente tenemos la posibilidad de afrontar nuestra muerte, según la voluntad de Cristo y el ejemplo de la Virgen María.
----------Comprendo su reserva respecto al juicio particular sobre la salvación de cada alma. Jamás he pretendido arrogarme esa potestad —solo Dios conoce los corazones— sino señalar que todo dogma, por su propia naturaleza, apunta a la vida eterna.
----------Cuando insisto en que una comprensión imprecisa del misterio puede “poner en peligro la propia salvación”, me refiero a esto: si distorsionamos la verdad revelada —en este caso, la distinción entre la muerte de Cristo y el tránsito de María—, corremos el riesgo de debilitar nuestra esperanza y de vivir con una fe vacilante. Es la fe misma, no mi voz, la que invita a custodiar con exactitud los misterios de la redención, porque en ellos hallamos el aliento que sostiene el alma ante la prueba final.
----------No descalifico a quien discrepa, sino que recuerdo la responsabilidad de acoger con precisión el tesoro de la Iglesia. Ninguna advertencia teológica pretende amedrentar al fiel, sino empujarlo a abrazar con valentía y claridad los dones de la gracia.
----------Por último, esas palabras del Señor, que usted cita, "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso", se refieren a la promesa hecha al buen ladrón, que dentro de poco tiempo su alma ascendería al paraíso. En cuanto a Cristo, es cierto que su alma, después de la muerte, descendió al infierno, pero recordemos que él, como Dios Salvador, tenía la visión beatifica y con su muerte abrió las puertas del paraíso. Por lo tanto, el buen ladrón no descendió al infierno, porque Cristo con su muerte sacó a los justos de los infiernos y los llevó al cielo, mientras que los injustos cayeron en el infierno. A partir de ese momento se cerraron los infiernos y se inauguraron el paraíso, el infierno y el purgatorio para las almas humanas, en vista de la futura resurrección.
----------Por cuanto respecta a la cita de San Beda que usted me nace, evidentemente San Beda, hablando de la naturaleza, usa la expresión Revelación en un sentido traslaticio, ya que él, como Doctor de la Iglesia, sabía muy bien que para el conocimiento de la naturaleza es suficiente la razón, mientras que la Revelación divina en sentido propio contiene verdades que sobrepasan la capacidad de la razón y son objeto de fe.
----------11. Otro lector comentó: "En ningún momento el dogma definido dice que la asunción se produjo inmediatamente” como interpreta el padre Filemón. Pio XII tuvo buen cuidado en no intervenir en la discusión entre dormicion o muerte".
----------Respondo: Cuando yo decía que la asunción tiene lugar inmediatamente después del término de la vida terrenal, no excluía la posibilidad de una cierta evolución o transformación, como dice san Pablo en 1 Cor 15,51. Es posible que el cuerpo de María haya evolucionado de alguna manera desde la condición terrenal a la celestial en una cierta duración temporal.
----------En cambio, quise decir que al final de la vida terrena el alma de María permaneció unida al cuerpo, por lo que la asunción no ocurrió después de un intervalo de tiempo, sino de manera inmediata, porque, si admitimos un intervalo de tiempo, deberíamos suponer que el alma, separada del cuerpo, tuvo que esperar de alguna manera antes de recuperar su cuerpo. Pero eso significaría no la asunción, sino la resurrección.
----------12. Otro lector intervino para responder al lector del punto 11, expresando estos argumentos: "Cierto es que Munificentissimus Deus no define la cronología del tránsito de María en términos de “inmediatez” o “mediación” temporal; y que, deliberadamente, Pío XII evitó zanjar la disputa entre quienes afirmaban la dormición y quienes postulaban una muerte estricta.
----------Pero me parece que la exposición del eximio Padre Filemón no pretendía suplir el silencio del dogma, sino expresar —siguiendo una línea patrística y litúrgica que es muy familiar a los teólogos versados— que la incorruptibilidad de María se manifestó sin lapso de espera: su cuerpo glorificado no conoció el estado de cadáver. Esta es una opinión venerable, mantenida en Oriente y Occidente, aunque no impuesta como única.
----------En este sentido, al decir “inmediatamente” no se reclama una definición magisterial inexistente (lo que no quiere decir que no exista doctrina dogmática), sino que se subraya el contraste con el Señor: Él asumió voluntariamente la experiencia real de la muerte y la permanencia en el sepulcro, mientras que a Ella se le concedió, como privilegio singular, ser asunta sin que la corrupción tuviese ocasión de iniciarse.
----------Por tanto, no hay aquí contradicción con el texto pontificio, sino una opción interpretativa dentro del margen que la misma Constitución Apostólica deja abierto."
----------Respondo: Su intervención me estimula a tocar dos puntos. Primer punto. Pío XII no usa el adverbio "inmediatamente", pero creo que es necesario usarlo para entender lo que el Papa entiende decir. En efecto, si hubiera sido asunta mediatamente tendríamos que admitir un intervalo de tiempo entre la condición terrenal y la celestial. Pero, ¿qué sentido tendría este intervalo de tiempo? Nada nos empuja a una hipótesis de tal género.
----------Menos que nunca podríamos imaginar un intervalo de tiempo entre la condición del alma separada y el reencuentro con su cuerpo, como sucederá para nosotros.
----------Por eso creo que sea necesario el uso de este adverbio para entender lo que ha querido decir el Papa, es decir, que en María el alma no se ha separado del cuerpo, sino que unida al cuerpo ha sido asunta al cielo sin intervalos de tiempo y por tanto inmediatamente.
----------Segundo punto. Por cuanto respecta a la famosa teoría de la dormición, yo creo que la única concepción posible, de esta así llamada dormición, es el hecho de que María tuvo el presagio de su inminente asunción y, en preparación a ella, haya tenido cuidado de prepararse y se haya sumergido en un sueño místico, que ha terminado con el momento de su asunción.
----------Entendiendo de este modo la dormición, ella no se contrapone a la tesis de que María haya muerto, pero siempre y cuando se tengan en cuenta las precisiones que he hecho en mis precedentes escritos respecto al concepto de muerte. Es decir, María murió según una forma especialísima de muerte que, aunque correspondiendo al término de la vida terrena, carece de los elementos de corrupción de la muerte, que son propios para cada uno de nosotros y lo fueron para el mismo Jesucristo.
----------13. El mismo lector del punto 10 continuó con sus vacuidades: "Le aconsejo leer esta entrevista al cardenal Biffi, Lecciones sobre el Más allá. https://www.internetsv.info/ULife6.html No hay peor sordo que el que no quiere oír. Todos tenemos que aprender siempre... tú también. No tienes la ciencia infusa."
----------Respondo: En lugar de referirse a estas lecciones del Card. Biffi de manera genérica y con el fin de poder continuar fructíferamente nuestra discusión, le pediría que extrajese de estas lecciones del Cardenal algún argumento que, a su juicio, usted considere pueda servir como objeción o crítica a lo que le he dicho.
----------Lo que usted dice no corresponde en absoluto a la doctrina de la Iglesia, tal como resulta de las enseñanzas del Concilio Lateranense IV de 1215 y de Benedicto XII de 1336. Estos mismos dogmas los podrá encontrar también en el Catecismo de la Iglesia Católica.
----------Por el contrario, la doctrina según la cual todos en el momento de la muerte seguiremos las condiciones de la Virgen es contraria a la fe y por lo tanto el buen católico debe rechazarla absolutamente.
----------14. El mismo lector anterior siguió repitiendo: "Mi teología es muy diferente a la tuya. No quiero contradecirte para no escandalizar a tus lectores. DENZ.-SCH. 3016. La comprensión de la Revelación crece y, por tanto, también la teología y la doctrina de la Iglesia".
----------Respondo: Yo me atengo al magisterio de la Iglesia. Por eso, si me contradice, usted no es diferente, sino que se equivoca. Para ser legítimamente diferente, es necesario que usted se mantenga en el cauce de la doctrina de la Iglesia. Por otra parte, ¿por qué motivo me ha señalado ese número del Denzinger?
----------Por cuanto respecta a que "la comprensión de la Revelación crece y, por tanto, también la teología y la doctrina de la Iglesia", sobre eso no hay ninguna duda. Sin embargo, ten en cuenta que este progreso no debe ser entendido a la manera modernista, en el sentido de que cambien los significados de los dogmas, sino que se trata de un conocimiento cada vez más avanzado de las mismas verdades, que Cristo entregó a los Apóstoles. Por tanto, junto al deber de progresar en este conocimiento, está el de conservar intacto el depósito de la fe.
----------15. Otro lector comentó: "Personalmente creo que la Madre de Dios fue llevada al cielo cuando estaba viva. Por supuesto que en la escuela, con mis alumnos digo que la Iglesia no se ha expresado sobre el hecho de que la Virgen haya subido al cielo muerta o viva."
----------Respondo: Evidentemente María, subiendo al cielo, claramente estaba viva y no solo eso, sino viva de una vida celestial propia de los resucitados. Sin embargo, recibió la vida celestial después de haber terminado el curso de su vida terrenal. Ahora bien, como ya he dicho, esta terminación es una consecuencia del pecado original, porque en el edén, como bien sabemos, la muerte no existía.
----------Como sabemos, Dios quiso que Jesús y María asumieran algunas consecuencias del pecado original, aunque no las merecieran en absoluto. Entonces yo le sugeriría que diga a sus alumnos que María subió al cielo estando viva, pero después de estar muerta, con las precisiones que hice sobre el concepto de muerte, concepto que se debe modificar solo para el caso de la Virgen María.
----------16. El lector del anterior punto 14 intervino repetidamente con una extensa serie de textos ajenos, expresando además: "Padre, no olvidemos que la Iglesia, comunión viva en la fe de los Apóstoles que ella transmite, es el lugar de nuestro conocimiento del Espíritu Santo, en las Escrituras, que él inspiró, en la Tradición, de la cual los Padres de la Iglesia son testigos siempre actuales, en el Magisterio de la Iglesia. Él asiste, en la liturgia sacramental, a través de sus palabras y símbolos en los que el Espíritu Santo nos pone en comunión con Cristo, en la oración, en la que intercede por nosotros, en los carismas y ministerios por medio de los cuales se edifica la Iglesia, en los signos de vida apostólica y misionera, en el testimonio de los santos, en el que manifiesta su santidad y continúa la obra de salvación. Cristo murió, es absurdo y no tiene sentido que María no haya muerto. El paradigma, sine qua non, es siempre y solo Cristo: ¡Cristo ha muerto!".
----------Respondo: Ante todo me complace la interesante recopilación de Autores antiguos, siempre dignos de respeto. Sin embargo, debo decir con franqueza que en ellos falta un atento análisis de los elementos que componen el hecho de la muerte.
----------En efecto, la alternativa que ellos plantean, "ha muerto o no ha muerto", es demasiado simple, porque yo he explicado varias veces que la muerte es un hecho que resulta de varios factores. En primer lugar, la muerte es el cese de la duración de la vida terrena. En segundo lugar, es la separación del alma del cuerpo. En tercer lugar, es la conclusión de un proceso previo de decadencia física o de envejecimiento o de tipo traumático o por patologías. En cuarto lugar, inmediatamente después de la muerte, comienza el proceso de descomposición del cadáver. ¿Cuál de estos elementos debemos constatar en María, en el momento en que ha terminado el curso de su vida terrena?
----------Como ya he dicho, el único elemento que compone la realidad de la muerte presente en María es el que encontramos en la fórmula dogmática: "cesado el curso de su vida terrena". Los otros elementos de la muerte no están, por el hecho de que María, Inmaculada y Llena de Gracia, ha vivido una vida no solo semejante, sino por encima del estado de inocencia.
----------Hay otra cosa que debemos decir: que el dogma dice que María, "cesado el curso de su vida terrena, fue asunta al cielo en alma y cuerpo". Lo que quiere decir que el alma no se separó del cuerpo, no hubo ninguna corrupción ni antes ni después, y que el alma no subió sola al paraíso para luego volver a la tierra a retomar su propio cuerpo resucitado. Esto significa que en María faltó este aspecto de la muerte, que en cambio está presente en Jesús y en todos nosotros. Por lo tanto, a la pregunta de si María ha muerto o no ha muerto, no se puede dar una respuesta tajante, sino que debemos decir que, por ciertos aspectos, no ha muerto, y que ha muerto solo por el hecho de que ha terminado el curso de la vida terrena.
----------17. El mismo lector del punto 16 replicó: "Padre: Cristo murió, también María ha muerto. ¡Punto! María ha sido asunta al Cielo en alma y cuerpo, ¡no ciertamente con su cuerpo biológico! En el Cielo solo hay cuerpos espirituales (espiritualizados)."
----------Respondo: El nivel biológico del cuerpo humano es creado por Dios y el Concilio Lateranense IV de 1215 dice que es éste el cuerpo destinado a la resurrección. Si, por tanto, es este cuerpo el que resucita, con mayor razón es con este cuerpo que María fue asunta al cielo. Estoy de acuerdo en hablar con san Pablo apóstol de cuerpo espiritual. Pero tenga presente que tanto el nivel espiritual como el nivel biológico de la persona son dos niveles vitales, ambos creados por Dios y por lo tanto ambos destinados a la gloria futura.
----------La espiritualización cristiana del cuerpo no implica por tanto la desaparición de la materia biológica, sino su transfiguración, aunque por ahora no sabemos cómo será esta transfiguración. Por otra parte, cuerpo espiritual quiere decir cuerpo animado por el Espíritu Santo, el cual lejos de sustituir la vitalidad biológica, la sublima perfeccionándola con la gracia de la gloria futura.
----------18. El mismo lector expresó: "María ha sido asunta al Cielo con su cuerpo espiritual o espiritualizado. Es obvio que también este cuerpo es obra de Dios."
----------Respondo: Lo que usted dice, tal como suena está bien. Sin embargo es necesario hacer las precisiones que ya he dicho: cuerpo espiritual se debe entender como lo entiende san Pablo, cuando habla del cuerpo resucitado glorioso. ¿Qué es lo que ha sucedido en María? Que su cuerpo físico, que tenía aquí abajo, no ha decaído y no se ha corrompido en la muerte, sino que ha permanecido en el estado de perfección que poseía en virtud de su plenitud de gracia. Al término de su vida terrena, es decir en el momento de la muerte, a este estado de gracia se ha añadido el estado de gloria celestial. Esta es la espiritualización, que el cuerpo de María recibió en el momento de la asunción. Nosotros, los mortales comunes, en cambio, si somos dignos, no recibiremos esta espiritualización hasta el momento de la resurrección de los muertos en el fin del mundo.
----------19. El mismo lector insistió: "María ha muerto. Nosotros, los mortales comunes, en el mismo momento en que morimos biológicamente, sin solución de continuidad, seguimos viviendo con nuestro cuerpo espiritual."
----------Respondo: María murió solo en el sentido de que terminó el curso de su vida terrena. En cuanto a los otros factores, que constituyen el hecho de la muerte, han estado ausentes. Desde este segundo punto de vista María no ha muerto.
----------Esta teoría de la resurrección inmediata con el cuerpo espiritual, ¿usted de dónde la ha sacado? ¿de Rudolph Steiner? ¿de Rahner? ¿de Biffi? ¿de quién?
----------20. El mismo lector respondió: "De mi buen sentido teológico y de muchos teólogos. María murió como Cristo y, como Cristo, su carne no se ha corrompido".
----------Respondo: Lamento tener que decirte que tu teoría no sólo es contraria al sentido común, sino también al magisterio de la Iglesia y a la sana teología. Además recuerda que si estás en compañía de muchos otros teólogos, la verdad no depende del número, sino de la esencia de la misma verdad. Entre mil ciegos, no hay nadie que pueda ver.

4 comentarios:

  1. Ludovicus, viejo conocido: te borré los mensajes porque el padre Filemón ya se ha referido a esa catequesis del papa Juan Pablo II. Leé los artículos y las respuestas a los comentarios. Ya te dije, dado que lo único que hacés es tomar el pelo y repetir las mismas palabras vacías sin argumentar nada nuevo ni serio... tus mensajes no se van a publicar. Como ya te lo dije, hacé un curso acelerado de lectura, otro de sentido común y luego volvé a intentarlo, quizás entonces logrés unir dos ideas.

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    1. Agradezco a Paolo por su firmeza en la moderación. Como ya se ha indicado, la catequesis de san Juan Pablo II ha sido tratada en respuesta a algunos comentarios, con referencias precisas y respuestas claras.
      Reitero que este blog no es un espacio para repetir consignas sin fundamento ni para ironías vacías de contenido ni para sentencias sin argumentos filosóficos o teológicos. Quien desee aportar, será bienvenido si lo hace con argumentos, respeto y fidelidad a la doctrina.
      La caridad intelectual exige más que buenas intenciones: exige rigor, humildad y disposición a aprender. Que este espacio siga siendo lugar de luz, no de ruido.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    3. Estimado Ludovicus,
      he borrado esta vez yo su mensaje, dado que a esta temprana hora el administrador no está moderando los comentarios. En ocasiones anteriores se han eliminado intervenciones suyas por repetir exactamente lo mismo que ahora, incluyendo expresiones ofensivas —como en este último caso— y sin aportar ningún argumento que dialogue con los míos.
      Además, sus objeciones muestran no haber leído con serenidad lo que pretende refutar. Paolo, en su función de moderador, ha obrado correctamente al no publicar mensajes que carecen de reflexión, serenidad y respeto hacia los demás, y que ni siquiera se ajustan a un razonamiento básico según la recta razón (no digo ya según la fe católica).
      Le invito a reflexionar sobre ello, y se lo digo por su bien: el diálogo fructífero requiere argumentos, respeto y apertura a la verdad.

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