La grave cuestión que hoy se plantea para la Iglesia entera respecto a la teología de la liberación (y no sólo respecto a ella), es la de ir de veras a la raíz del mal, que no es tanto la cuestión moral o política, sino que son los erróneos principios gnoseológicos, metafísicos y antropológicos de la teología de la liberación, la cual en la actualidad ciertamente se ha despojado de una cierta terminología marxista ("lucha de clases", "revolución", "burguesía", "capitalismo", etc.), pero ha mantenido desgraciadamente el enfoque inmanentista, antropocéntrico y secularista anticristiano. Pues bien, estos principios son los rahnerianos, aunque evidentemente no son los únicos. [En la imagen: "América pobre", Mural de Maximino Cerezo].
----------Semanas atrás he terminado de publicar en este blog la serie dedicada a la filosofía y teología de Karl Rahner, aunque no tratando de la totalidad del pensamiento de ese famoso teólogo alemán fallecido en 1984, sino exclusivamente de sus errores, de sus graves errores contra la fe católica y contra la recta razón, haciendo un elenco de ellos. Terminada esa serie de artículos, no por ello dejaremos de hablar de Rahner, y por eso he aquí que vuelvo a indicar una cuestión que debe ser tenida en cuenta, y es la siguiente: ¿qué relación hay entre el pensamiento de Rahner y la teología de la liberación?
----------En la multiplicidad de los escritos rahnerianos, dedicados a los temas más dispares de la teología, de la moral y de la antropología, buscaríamos en vano un tratamiento especialmente dedicado a la ética política, con todo su conjunto de temas específicos: como la justicia social, los derechos humanos, el bien común, la relación entre lo temporal y lo espiritual, los fines de la sociedad política, el ordenamiento del Estado, etc. Karl Rahner habla de estas cosas solo incidentalmente y de un modo bastante genérico, también porque él, a decir verdad, es más un teólogo y maestro de espiritualidad, que un sociólogo y filósofo.
----------Sin embargo, considerando la concepción rahneriana de los fundamentos de la ética cristiana, de la relación interhumana, de las finalidades de la historia y de la misma vida eclesial, no es difícil comprender, por lógica deducción, cual habría sido el pensamiento rahneriano en el campo social y político, si él hubiera prestado mayor atención a esta temática tan importante del vivir humano. En otras palabras: ¿qué tipo de filosofía política se puede recabar de la metafísica, de la teología y de la antropología de Rahner?
----------La respuesta no es difícil: aquella que desde hace más de cincuenta años se suele llamar "teología de la liberación", un modo de concebir la teología que gira todo en torno a la cuestión de la liberación de los pobres respecto de la opresión de los ricos. Este tipo de teología, como es sabido, ha tenido un enorme desarrollo en América Latina, sobre todo después de la famosa Conferencia de Obispos latinoamericanos de Medellín en 1968, la cual incitó vigorosamente a la Iglesia a un compromiso sistemático e incluso compromiso político por la liberación de los pobres y por su elevación social.
----------Noble y oportuna intervención fue aquella del Episcopado latinoamericano. Excepto, sin embargo, por el hecho de que varios teólogos malentendieron este llamado como si implicara el abandono de la perspectiva cristiana de la elevación del hombre a la vida sobrenatural de los hijos de Dios, y todo el cristianismo y la teología se resolvieran en asegurar al hombre la felicidad dentro de los límites de esta vida mortal. Fundador famoso de la teología de la liberación fue el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez (posteriormente ingresado en la Orden de Predicadores), recientemente fallecido, autor de un libro con el título: Teología de la Liberación, perspectivas, publicado en España por Ediciones Sígueme, de Salamanca, en 1972.
----------Con todo, Gutiérrez fue bastante moderado. Pero hubo otros teólogos, como por ejemplo Leonardo Boff, que asumieron posiciones aún más ajenas al cristianismo, cercanas al marxismo, a tal punto que en 1984 la Congregación para la Doctrina de la Fe debió intervenir, poniendo en cuardia sobre estos errores, sin desconocer algunos méritos de esta teología, en particular la insistencia sobre el deber del cristiano de obrar asociativamente para obtener también con medios políticos una mayor justicia social.
----------Por cuanto respecta al contexto general del pensamiento rahneriano, como he señalado en la mencionada serie de artículos dedicada a los errores de Karl Rahner, su pensamiento conduce lógicamente a la teología de la liberación de una manera similar a cómo desde el pensamiento de Hegel (en el cual precisamente Rahner se inspira) se puede derivar y de hecho ha nacido el pensamiento de Marx. En efecto, como todos saben, Marx llama "dialéctico" a su materialismo, con explícita referencia a la dialéctica hegeliana.
----------Es verdad que Marx adopta el realismo gnoseológico en lugar del idealismo hegeliano. Pero esto no le impide mantener la concepción del hombre como autoconciencia absoluta, en las mismas huellas de la filosofía de Hegel, que lleva a sus extremas consecuencias el cogito cartesiano. Por tanto, el "realismo" marxiano es muy diferente del realismo bíblico y tomista, que implica la obediencia de la mente humana a una realidad creada por un Dios trascendente e independiente del pensamiento humano.
----------El realismo marxiano es sólo funcional a la autoafirmación del hombre que se pone en el puesto del Dios cristiano. En esto consiste el "ateísmo" marxiano. Él admite en cierto modo a Dios: sólo que para él Dios no es un Dios trascendente como el cristiano, sino que Dios es el hombre mismo: "el hombre es Dios para el hombre". Si mi frase no sonara paradójica, se podría decir que: el ateísmo de Marx es un ateísmo "teológico".
----------Pero aquí no hay mucha diferencia con Hegel, puesto que ya para Hegel Dios no es sino el máximo cumplimiento del hombre, de modo que el hombre es un Dios "alienado", un Dios que se niega a sí mismo como hombre y retorna a sí mismo como Dios (esta es la dialéctica hegeliana). Por lo tanto, para Marx la liberación del hombre (del "pobre", para usar el lenguaje de la teología de la liberación), es el proceso con el cual el "pobre", o el hombre alienado -esto vale también para Hegel- se libera a sí mismo de un Dios trascendente (y de las clases eclesiásticas y políticas que lo representan), el Dios de la Biblia, para afirmarse a sí mismo como verdadero Dios, es decir Hombre en sentido absoluto.
----------Pero Rahner no está lejos de estas posiciones, no obstante el uso de un lenguaje católico tradicional. He aquí que por lo tanto, la teología de la liberación que se puede recabar del contexto rahneriano no está lejos de la manera con la cual primero Hegel y después Marx conciben la liberación del hombre.
----------La diferencia de fondo entre el enfoque idealista de Hegel y de Rahner, por una parte, y el de Marx y de los teólogos de la liberación, por la otra, es que mientras que en los dos primeros el punto de partida del pensamiento y del ser es el yo absoluto o, como ellos dicen, el "sujeto", de origen cartesiano, sujeto que en lo interno de la autoconciencia se afirma y se expande hasta poner la alteridad y la sociabilidad, en el caso de Marx y de los teólogos de la liberación el punto de partida es en cambio una conciencia colectiva que percibe el propio estado de humanidad oprimida (la "conciencia de clase" en Marx, la así llamada "Iglesia popular" en los teólogos de la liberación).
----------El vínculo entre Rahner y los teólogos de la liberación se puede recabar con bastante facilidad del examen del pensamiento del teólogo Johann Baptist Metz, discípulo de Rahner y teórico de la teología de la liberación, que él llama Politische Theologie (Teología política). En el pensamiento de Metz es posible ver cómo el rahnerismo puede conducir a la teología de la liberación.
----------Pero dicho vínculo aparece con una cierta evidencia también en la reciente historia de la Compañía de Jesús, a la cual han pertenecido tanto Rahner como muchos teólogos de la liberación y también muchos jesuitas, los cuales -por ejemplo en Nicaragua- en los años ochenta han estado activamente empeñados en política para hacer aplicar los principios de la teología de la liberación.
----------Este enfoque, ampliamente difundido en la Compañía de Jesús y luego permitido por el Prepósito padre Pedro Arrupe, condujo a la Compañía a un áspero enfrentamiento primero con san Paulo VI y aún más con san Juan Pablo II, quien, como se sabe, en un momento dado alejó al padre Arrupe del mando de la Orden para darlo al padre Paolo Dezza, quien sin embargo fue sustituido después de breve tiempo por el padre Piet-Hans Kolvenbach, elegido según las reglas por la Compañía. Pero también con este nuevo Prepósito permaneció la desobediencia de gran parte de la teología de los Jesuitas (rahnerismo vinculado a teología de la liberación) al magisterio de la Iglesia. Estos hechos están narrados con abundancia de documentación en dos libros de los cuales aconsejo su lectura: Malachi Martin, Los Jesuitas, Ediciones Sugarto, Milán 1988, y Antonio Caruso, Entre grandezas y miserias, Ediciones Vivere In, Monopoli 2008.
----------La grave cuestión que hoy se plantea no solo para la Compañía de Jesús, sino para la Iglesia entera, en la cual la Compañía de Jesús ocupa un puesto de primer plano y por lo tanto de gran responsabilidad, es la de ir a la raíz del mal, que no es tanto la cuestión moral o política, sino que son los erróneos principios gnoseológicos, metafísicos y antropológicos de la teología de la liberación, la cual hoy ciertamente se ha despojado de una cierta terminología marxista ("lucha de clases", "revolución", "burguesía", "capitalismo", etc.), pero ha mantenido el enfoque inmanentista, antropocéntrico y secularista anticristiano. Pues bien, estos principios son los rahnerianos, aunque evidentemente no son los únicos.
----------En el período postconciliar, la Compañía de Jesús ha buscado correctamente encarnar la espiritualidad ignaciana en el hoy, según las directrices del Concilio. Lamentablemente para los Jesuitas, como para otras Órdenes religiosas, ha prevalecido una manera modernista de entender la modernización, un modo basado en una falsa interpretación del Concilio Vaticano II.
----------Por eso todos los Papas del postconcilio, incluido el actual Pontífice, nos han venido exhortando a aplicar verdaderamente y empeñosamente el Concilio, pues es entonces que tendremos en serio ese "nuevo Pentecostés" que estaba en los sueños de san Juan XXIII.
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