Dispuestos como estamos en la presente Cuaresma a ahondar más y más en nuestra conversión, y debiendo preguntarnos qué es aquello que más puede obstaculizarla, no podemos menos que profundizar en saber si existe y cómo existe en nuestra vida aquello que constituye la esencia de lo principalmente opuesto a la vida cristiana: el fariseísmo, cuya substancia se resume en la hipocresía, la cual está presente en todos nuestros pecados. Se trata de abandonar cualquier vestigio de lógica ternaria (farisaica) en nuestro pensamiento, en nuestro hablar y en nuestro actuar; empeñándonos por vivir cada vez con mayor perfección la lógica binaria, la aristotélica, vale decir, la lógica de nuestro Señor Jesucristo, la del "sí, sí, no, no". [En la imagen: fragmento de "La Candelaria I", acuarela que representa la Capilla de la Candelaria, Córdoba, obra de José Utrera, de 2007].
Lógica binaria (aristotélica) y lógica ternaria (farisaica)
----------Siempre siguiendo a Dionisio, Tomás presenta una serie de valores que pertenecen a Dios de modo supremo, pero que al mismo tiempo pueden ser negados en el significado que nosotros a ellos damos en relación con las creaturas:
----------"Como los nombres por nosotros impuestos se pueden decir de Dios según una cierta semejanza que las creaturas tienen con Dios, así pues, en cuanto las creaturas son inadecuadas para representar a Dios, se pueden negar y se puede predicar su contrario. Por lo cual Dionisio dice que Dios puede llamarse Razón, así como pura Irracionalidad; se dice Intelecto, pero también se puede decir Ininteligibilidad; se puede llamar Palabra, pero también Innominable; no ciertamente en el sentido de que Él esté privado de estas cosas, sino por el hecho de que Él es Existente según nada de lo que son los existentes, es decir, no existe según el modo de ninguno de los existentes; y Él ciertamente es Causa de la existencia de todas las cosas, transfundiendo de algún modo su semejanza en todas las cosas, de tal manera que puede ser nombrado a partir de los nombres de todas las cosas; Él mismo es no-existente, no en el sentido de que carezca de existencia, sino en cuanto existe por encima de toda sustancia; y es innominable, de modo que Él mismo propiamente y deliberadamente se nombra a Sí mismo es decir, según la propiedad de su ser y según la perfecta ciencia de Sí mismo, de modo que nadie lo puede nombrar" (Comentario al De div. Nominibus, c.I, lect.I, n.30).
----------La teología negativa supone sin embargo la teología positiva o afirmativa, la cual nos hace conocer quién es Dios y cuáles son los atributos que le convengan, de modo tal de conocer cuál es el sujeto del cual excluimos ciertos predicados, de otra manera, si no conociéramos de quién estamos hablando, el negar no tendría ningún significado, porque no sabríamos a qué cosa eso se refiere. Si niego una cosa de tal cosa, debo conocer positivamente la cosa de la cual remuevo esa cosa, de lo contrario no sabríamos de qué estamos hablando.
----------La teología negativa sigue, por tanto, a la elaboración de la teología afirmativa, que se basa en la aplicación del principio de causalidad, partiendo de la constatación de las cosas visibles, como se dice en Rm 1,20. He aquí, entonces, aparecer el concepto de la causa primera y de todos los atributos que encontramos en las famosas cinco vías de santo Tomás de Aquino: el motor primero, el fundamento del mundo y la causa eficiente primera, creador del cielo y de la tierra, el ente eterno absolutamente necesario, el supremo y primer ente, el supremo, infinito y perfectísimo ente, el supremo bien, fin último, regidor y ordenador sapientísimo, omnipotente y providentísimo del mundo, justo y misericordioso. Continúa diciemdo santo Tomás:
----------"El método de la negación se funda siempre sobre alguna afirmación: lo cual resulta evidente por el hecho de que toda proposición negativa está demostrada por una afirmativa; por lo cual, si el intelecto humano no conociera algo de Dios afirmativamente, no podría de Él nada negar. En efecto, no podría tener ningún conocimiento, si nada de lo que predica de Dios se verificara de modo afirmativo" (De potentia, q.7, a.5).
----------Así es como el Aquinate describe la vía negativa:
----------"Cuando procedemos hacia Dios por vía de remoción, en primer lugar negamos de Él las realidades corporales, y en segundo lugar también las realidades intelectuales así como se encuentran en las creaturas, como la bondad y la sabiduría; y queda en nuestro intelecto solo que Él es y nada más; por eso se encuentra en una cierta confusión.
----------Pero al final también removemos de Él el mismo ser, tal como se encuentra en las creaturas, y entonces el intelecto permanece en una cierta oscuridad de ignorancia, según la cual ignorancia, por cuanto respecta al estado presente, óptimamente nos unimos a Dios, como dice Dionisio en el De divinis Nominibus, c.VII: esta es una cierta bruma, en la que se dice que Dios habita" (Comentario a I Sent., D.8, q.1, a.1, 4m).
----------Hay que señalar dos cosas: primera, no se trata de negar el ser sic et simpliciter, si no caeríamos en el ateísmo, sino el ser limitado de las creaturas, para afirmar por tanto el ser ilimitado. Segunda: la oscuridad divina no es la oscuridad absoluta del "misterio absoluto", de la cual habla Rahner, oscuridad absoluta privada de cualquier representación conceptual racional o de fe, oscuridad en la cual no se entiende absolutamente nada, porque esta no es la oscuridad mística, sino la de la falsedad y de la perdición (cf. 2 Cor 6,14; 1 Jn 1,5; 2,9.11; Sal 82,5; 88,7.19; Is 42,7; 50,10; Jn 8,12; 12,46; 1 Sam 2,9; Tb 14,10; Jb 15,30; Pr 20,20; Sab 17,2; 18,4; Sir 11,16; Jer 23,12; Ef 6,12; Ap 16,10).
----------La oscuridad divina significa que el misterio divino es luz fulgidísima para nuestros conceptos, hasta donde podemos entender, pero al mismo tiempo es para nosotros oscuridad en el sentido de que el contenido inteligible infinito del misterio posee para nuestra mente limitada, una ulterioridad, de la cual no podemos conocer absolutamente nada ni podemos ver sus límites. Ser consciente de esta ulterioridad o trascendencia es humildad y sabiduría teológicas. Dice aún más el Aquinate sobre la negación:
----------"De negación en negación el alma se eleva más alto que las más excelentes creaturas y se une a Dios en proporción a cuanto ella puede aquí abajo, porque durante la vida presente nuestra inteligencia nunca llega a ver la divina Esencia, sino solo a conocer lo que no es. La unión de nuestro espíritu con Dios, como es posible aquí abajo, se cumple pues cuando conocemos que Dios supera a las más excelentes creaturas" (Comentario al De div. Nominibus, c.XIII, lect.III).
----------"El infinito de Dios no se predica según la extensión como en la cantidad continua, sino según la negación, en el sentido de que no es finito ni determinado por algo; [...] no está determinado por nuestro intelecto: en efecto, es inefable e ignoto y tal como para no poder ser pensada la virtud divina, ella que todo comprende" (Comentario al De div. Nominibus, c.VIII, lect.III, n.750).
----------Cuando estamos en la cima de la escala de este despojamiento y de este sabio negar, no es que -como algunos creen- la conceptualización venga superada o cese de funcionar o se vuelva inútil o insuficiente para representar lo que vemos, ¡todo lo contrario! Es más que nunca útil y necesario, de hecho está en el vértice de su utilidad para nuestro intelecto, que no puede prescindir de los sentidos y de la imaginación, incluso cuando los trasciende.
----------En efecto, el intelecto, en el vértice de la ascensión metafísica, inaugura ciertamente el puro pensamiento, que sin embargo en la vida presente, es metaconceptual solo en Dios y no en el hombre. Si en cambio, en este punto la mente suprime la conceptualización, ella no está impregnada de la calma y pacificadora luz del absoluto, sino que se produce un cortocircuito psíquico por el hecho de que toda la energía psíquica empleada en el esfuerzo ascético y que debía ser canalizada y moderada por la conceptualización, privada de este guard-rail, se vuelve y se descarga violentamente sobre sí misma, de modo que la mente, por esta repentina ráfaga de bruniano heroico furor, se prende fuego y queda totalmente quemada y exhausta.
----------Se trata de una parodia de la exaltación mística, que en realidad es una excitación irracional psicoemotiva, un estado alterado de la mente asimilable al entusiasmo derviche o al trance chamánico, que parece dejar abierta en la mente la entrada a fuerzas istriónicas preternaturales.
----------Pretender comprender exhaustivamente y totalmente, pretender quitar o ignorar o despreciar tal trascendencia en nombre del poder del pensamiento o de la inmanencia en nosotros del misterio divino o de nuestra autoconciencia, igualando nuestro pensamiento al pensamiento divino, es soberbia diabólica, es gnosticismo, es suprema estupidez y causa de perdición eterna.
----------La teología negativa es el mejor modo filosófico de hablar de Dios. Todavía dice Tomás:
----------"Este es el último término al que podemos llegar sobre el conocimiento de Dios en esta vida: que Dios está por encima de todo lo que podemos pensar y, por tanto, nombrarLo por remoción es hablar de Él del modo más propio; de hecho, aquellos que alaban a Dios de tal modo por remoción, por medio de una iluminación divina son verdaderamente y sobrenaturalmente informados de ello gracias a una beatísima unión con Dios" (Comentario al De div. Nominibus, c.I, lect.III, n.83).
----------Existe, sin embargo, un hablar superior, que es el de la teología revelada, basada en la divina Revelación, gracias a la cual el teólogo habla haciendo uso de palabras no tomadas de la metafísica, sino de la misma Palabra de Dios, como también ocurre en el Símbolo de la Fe, en la Liturgia y en el Oficio divino. En efecto, los predicados de la teología revelada, que se resumen en el Símbolo de la Fe, son sobre todo de carácter positivo. Ellos se resumen en la predicación de la Sagrada Triada: de Dios como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo.
----------La exigencia del silencio se representa sin embargo también en la teología revelada y entonces tenemos la mística cristiana o teología mística. Aquí, sin embargo, mientras el apofatismo subyuga, como revelación privada, a la Palabra de Dios, objeto de la revelación divina y de la predicación pública de la Iglesia, el apofatismo de la mística natural tiene mayor valor que la teología natural, porque, como dice santo Tomás, mejor expresa la condición de nuestra razón frente al misterio de Dios.
Lo que de Dios sabemos y lo que de Él ignoramos
----------Es necesario mantenerse en un punto de equilibrio entre el decir que de Dios no sabemos nada y el decir que nuestro pensamiento autoconsciente atemático coincide con el ser absoluto. En realidad nosotros podemos conocer aquí abajo en el concepto y también ver sin concepto en el cielo la esencia de Dios.
----------Por otra parte, no se trata solamente de negar lo que no conviene a Dios, sino también de confesar nuestra ignorancia. Dice santo Tomás:
----------"Dios nos es conocido por medio de nuestro conocimiento, porque todo lo que cae bajo nuestro conocimiento, lo acogemos como proveniente de Él" (por lo cual a Él nos conduce y de Él nos habla); "y aún nos es conocido por medio de nuestra ignorancia, en cuanto que conocer a Dios es el hecho mismo de darnos cuenta de que nosotros ignoramos de Él quién Él sea" (Comentario al De divinis Nominibus, c.VII, lect.IV, n.371). Ignoramos en el sentido ya mencionado de "no comprender completamente".
----------Dios se sustrae a la plena comprensión de nuestros conceptos, sin embargo no nos es imposible representar de alguna manera, muy imperfectamente pero verazmente su esencia. Dice santo Tomás:
----------"Cualquiera que sea la forma que conciba nuestro intelecto, Dios escapa (subterfugit) a la forma de nuestro intelecto; sin embargo, no de tal manera que nuestro intelecto no se asimile a Él según alguna forma" (De Potentia, q.7, a.5, 1m).
----------La esencia divina es una forma, como nuestro concepto es una forma. Solo que la forma divina es como un círculo de radio infinito, en lo interno del cual está incluido el círculo o bien la forma de nuestro concepto. De tal modo, el radio de nuestro círculo es superado al infinito por el radio del círculo divino. En tal sentido, por mucho que ampliemos el radio de nuestro concepto, siempre permanecemos ignorantes de lo que está más allá del radio o alcance de nuestro concepto. Dice santo Tomás:
----------"Dios siempre supera nuestra inteligencia y siempre permanece ignorado por nosotros. Por tanto, el punto más alto al cual se eleva la cognición humana respecto a Él es saber que no lo conocemos, es entender que su Esencia supera todo lo que nosotros podemos pensar" (De Pot., q.7, a.5, 14m).
----------"Al final de nuestro conocimiento nosotros conocemos a Dios como un Ignoto, porque la mente se encuentra perfectísimamente en el conocimiento de Dios, allí cuando sabe que la esencia de Él está por encima de todo lo que puede aprender en el estado de vida presente; y así, aunque permanezca ignoto quién es Él, sin embargo se sabe que Él Es" (Comentario al De Trinitate de Boecio, q.1, a.2, 1m). Dice Santo Tomás:
----------"A partir de todos los entes Dios es conocido y alabado en cuanto que ellos tienen una proporción con Él, el Cual es su causa. Pero existe todavía otro conocimiento perfectísimo de Dios, es decir, el conocimiento por remoción, con el cual conocemos a Dios por medio de la ignorancia, por medio de una cierta unión con las cosas divinas por encima de la mente, esto es, cuando nuestra mente, alejándose de todas las otras cosas y abandonándose por eso a sí misma, se une a los rayos más brillantes de la Deidad, es decir, sabe que Dios está por encima no solo de todo lo que está debajo de Él, sino también por encima de ella y por encima de todo lo que puede ser comprendido por ella. Y así, conociendo a Dios en esta forma de conocimiento, está iluminada por la misma profundidad de la sabiduría divina, que no podemos escrutar" (Comentario al De div. Nominibus, c.VII, lect.IV, n.732).
----------"En la vida presente conocemos a Dios por medio de una visión intelectual, no para saber quién sea Él, sino qué no sea; y en cuanto a esto nosotros conocemos su esencia, entendiéndola puesta por encima de todas las cosas, aunque tal conocimiento se produce por medio de algunas similitudes" (De veritate, q.10. a.11, 4m).
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