El venerable papa Pío XII, al afirmar que la Santísima Virgen María terminó el curso de su vida terrena, deja perfectamente entender que Nuestra Señora ha muerto, porque la muerte es el término de la vida terrena, aunque el horror de la muerte esté en Ella disminuido o atenuado, el cual es un caso único en toda la humanidad, con respecto a lo que sucede en todos nosotros, incluido el mismo nuestro Señor Jesucristo. [En la imagen: fragmento de "Misa en la Asunción de la Virgen", acuarela sobre papel, s/r, representando el interior del templo de la Parroquia Asunción de la Virgen, en la calle Dorrego 1592, Guaymallén, de la Arquidiócesis de Mendoza, durante la celebración de una Misa con particular participación de niños].
----------21. El mismo lector insistió: "Cristo no es ciego. 'Hoy estarás conmigo en el paraíso'. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma inequívocamente que: "Todo hombre desde el momento de su muerte recibe en su alma inmortal la retribución eterna, en un juicio particular que pone su vida en relación con Cristo, por lo cual o pasará a través de una purificación, o entrará inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, o se condenará inmediatamente para siempre" (n. 1022). "D. ¿No hay pues sentencia, como no hay tribunal? - R. No hay necesidad de sentencia. Nuestro balance interior con sus efectos: he aquí nuestra sentencia.". "D. ¿El único tribunal está, pues, en nosotros? R. Sí, y es la conciencia" . Angelo Bellon. Sacerdote perteneciente a la Orden de los Predicadores (dominicos). Realizó sus estudios en las instituciones académicas propias de la Orden (Studium generale di Chieri, Facultad teológica de Bolonia y Pontificia Universidad Santo Tomás). Enseña teología moral desde hace varios años, en particular en la Facultad teológica del norte de Italia - sección de Génova. "Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino" (Lc 23,42). De Aquel que "es antes de todas las cosas y todo subsiste en él" (Col 1,17) el llamado "buen ladrón" recibe inmediatamente el perdón y la alegría de entrar en el reino de los cielos". Bemedetto XVI. "Es allí, en el Calvario, donde Jesús tiene la última cita con un pecador, para abrirle también a él las puertas de su Reino". Papa Francisco. Escatología realizada en el Evangelio de Juan. El reino de Dios es Jesucristo. "Jesús es el reino de Dios en persona, es el Emmanuel, Dios-con-nosotros". Papa Francisco".
----------Respondo: Tu afirmación "No es cierto lo que escribiste", es una afirmación no probada. Por lo tanto, lamento decirte que tú eres el ciego.
----------En el n. 1022 del CCC, no hay ningún punto de apoyo para la resurrección inmediata, porque solo se habla del alma del difunto.
----------Yo no soy ciego, yo veo porque sigo la doctrina de la Iglesia. Son ciegos los que no la siguen. Ahora, como son muchos los que siguen esta doctrina desde hace 2000 años, gracias a Dios no soy el único vidente.
----------Existen dos factores que determinan nuestro destino eterno. Existe un factor humano, que es nuestra elección. Y aquí el P. Bellon tiene razón al hablar de un tribunal interior, que es el juicio de nuestra conciencia. Sin embargo, este factor humano no es suficiente para fijar la condición existencial eterna que nos espera después de la muerte, sino que hay que admitir también un factor divino. ¿Por qué nuestra decisión no es suficiente? Porque debemos recordar que Dios en su providencia, siendo el legislador de nuestra conducta moral, es también el juez de nuestras acciones y por lo tanto le corresponde a Él en última instancia declarar cuál debe ser nuestra condición final según nuestras acciones cumplidas. A este respecto san Pablo dice que no encuentre en él ninguna culpa, sino que no se juzgue a sí mismo, porque su juez es Dios (I Cor 4,4).
----------22. El mismo lector indicó: "En lo íntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que no es él quien se da, sino a la cual debe obedecer y cuya voz, que le llama siempre a amar y a hacer el bien y a huir del mal, cuando hace falta, habla claramente a los oídos del corazón [...]. El hombre tiene en realidad una ley escrita por Dios dentro de su corazón. Escatología realizada."
----------Respondo: Respecto a lo que has dicho acerca de: "Escatología realizada en el Evangelio de Juan", debo decirte que la realización de la escatología solo se refiere al futuro después de la muerte. Sin embargo, es cierto que el Nuevo Testamento anuncia un comienzo desde ahora de lo que tendrá su cumplimiento en la resurrección de los muertos.
----------La escatología en la vida presente no está plenamente realizada, sino que solo hay un inicio de realización, que es lo que San Pablo llama las primicias del Espíritu (Rom 8,23) o la caparra del Espíritu (II Cor 1,22). La plenitud de su realización está reservada para la gloria futura de la resurrección. A este respecto san Pablo dice que ahora no se considera perfecto, sino que solo declara tender a la perfección. Quien niega la plenitud de la escatología en la vida futura, termina por creer que es posible obtener la felicidad perfecta en la presente vida mortal. A este respecto san Pablo dice que si creemos tal cosa, somos los más desdichados entre todos los hombres.
----------23. El mismo lector siguió diciendo: "Escatología presencial. Además de Balthasar está también la concepción escatológica de Rahner. "El teólogo de fama mundial, entre los fundadores de la revista internacional Concilium y hermano del gran patrólogo Hugo (1900-1968) es considerado aún hoy uno de los pensadores que más influyó indirectamente (la tesis es de Juan Alfaro) en el éxito del Concilio Vaticano II y fue uno de los nobles padres del tomismo trascendental," Extraño que un hereje le gustara al papa Francisco. Extraño que un santo papa como Juan XXIII, lo convocara como perito del Concilio Vaticano II. Extraño que un hereje haya sido miembro de la Comisión Teológica Internacional. Extraño que el Cardenal Martini haya estimado a un hereje. Es extraño que Franz König se burlara de un hereje. Padre Filemón de la Trinidad: ¿Es herético también Hans Urs von Balthasar?".
----------Respondo: Pero precisamente ya te he dicho que tú compartes la misma herejía de Rahner. Martini apreciaba a Rahner por sus buenas cualidades, aunque el Cardenal también tenía una tendencia modernista. No conozco el pensamiento de König, pero puedo imaginar que valoró a Rahner en el Concilio por sus buenas cualidades y ciertamente no por sus herejías. En cuanto a Von Balthasar, es uno de los más grandes teólogos del siglo pasado, hombre docto, conocedor de los Padres de la Iglesia, admirador de los santos, gran enamorado de la Iglesia, hombre con visiones profundas y proféticas. El único incidente que le ha ocurrido es haber sostenido la tesis de que todos se salvan, tesis que ha sido condenada por la Iglesia, ver por ejemplo el Concilio de Quierzy del 853.
----------24. El mismo lector indicó: "Se equivoca. Von Balthasar nunca lo dijo. Rahner no es un hereje. "Cualquier persona que sigue su propia conciencia, ya sea que considere que debe ser cristiano o no cristiano, ya sea que considere que debe ser ateo o creyente, tal individuo es aceptado y aceptado por Dios, y puede alcanzar esa vida eterna que en nuestra fe cristiana confesamos como el fin de todos los hombres". Rahner. Muchos han escrito que el papa Francisco se inspiró en Rahner."
----------Respondo: Von Balthasar sostiene que todos se salvan y esto, como he dicho, es contrario a la doctrina de la Iglesia y del Evangelio. De hecho, von Balthasar nunca dijo que el infierno está vacío, sino que para ser precisos, sostiene que Cristo descendió al infierno para salvarnos, por lo que nosotros también debemos descender al infierno para salvarnos. Ahora, para von Balthasar el infierno no está fuera de Dios, sino que está en Dios mismo, precisamente porque Cristo descendió al infierno. Esto supone la teoría cabalística de que en Dios hay tanto el bien como el mal, la bienaventuranza y el sufrimiento. Estas cosas las he documentado en mi serie de artículos en este blog: El infierno: existencia y esencia. Véase:
https://linumfumigans.blogspot.com/2025/03/el-infierno-existencia-y-esencia.html
----------Juan Pablo II, en su texto auténtico, se limita a una referencia sobre saber quién está en el infierno, pero no habla absolutamente de la cuestión de saber si en el infierno hay o no hay alguien. La doctrina de fe nos dice que hay alguien en el infierno, pero no sabemos quién es o quienes son. El Papa hace referencia a la doctrina del Concilio de Trento (Denz. 1540), que enseña que sin una revelación especial no podemos saber quién ha sido predestinado por Dios para la salvación, y en consecuencia no sabemos quién está excluido. https://www.vatican.va/.../doc.../hf_jp-ii_aud_28071999.html "La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado saber, sin especial revelación divina, qué seres humanos están realmente involucrados."
----------Como ya he dicho en otras ocasiones, Rahner fue un gran teólogo, que dio una gran contribución al Concilio Vaticano II, pero lamentablemente posteriormente cayó en algunas herejías, que documenté en una larga serie de artículos en este blog. A este propósito, le sugieron recurrir a esa serie de publicaciones. Vea:
https://linumfumigans.blogspot.com/2020/03/un-elenco-de-los-errores-filosoficos-y.html
----------A este respecto el Card. Ratzinger, en el libro "Le principes de la Théologie catholique", Téqui, Paris, 1982, afirma que "Rahner ha retomado ampliamente el concepto de libertad propio de la filosofía idealista -un concepto de libertad que en realidad conviene solo al Espíritu Absoluto - a Dios - y nada en absoluto al hombre".
----------Sé que alguien ha querido presentar al Papa Francisco como un filo-rahneriano. He seguido las enseñanzas del Papa durante todo el curso de su pontificado y he encontrado solo algunas frases, que podrían hacer pensar en Rahner. Sin embargo, tenga en cuenta que nunca elogió a Rahner y en su lugar presentó a Santo Tomás como modelo de teólogo.
----------Usted hace referencia a lo publicado sobre Rahner en el diario Avvenire. El juicio sobre Rahner en Avvenire es evidentemente el juicio de uno de sus seguidores, que carece de sentido crítico y es la actitud típica de los fanáticos de un maestro determinado. Hoy, lamentablemente, todavía hay muchos seguidores de este tipo, engañados por Rahner, que no se dan cuenta del daño que sus herejías hacen a la Iglesia. Yo, por el contrario, me he enfrentado a Rahner basándome en el criterio que me viene de la doctrina de la Iglesia y he podido apreciar sinceramente sus cualidades.
----------Rahner había comenzado su carrera teológica muy bien. Había demostrado una gran sensibilidad por la espiritualidad cristiana. Vivió ese período bajo el régimen nazi, en el que desgraciadamente algunos teólogos católicos para sobrevivir se dejaron influenciar de alguna manera por el nazismo. Un filósofo que fue connivente con el nazismo era Heidegger. La desgracia de Rahner fue dada por el hecho que él quedó subyugado por Heidegger. Habiendo seguido de joven a Santo Tomás, falsificó el pensamiento del Aquinate presentando a Santo Tomás como hegeliano, cosa que seguramente le habrá complacido al régimen, porque el nazismo basaba su teoría del Estado en la filosofía de Hegel. Es así que Rahner, al final de su vida, dijo que su único verdadero maestro fue Heidegger. Tenga en cuenta que Heidegger mantuvo la membresía del partido nacionalsocialista hasta 1945 y nunca dio ninguna señal de arrepentirse de haber sido admirador de Hitler.
----------Respecto a que Karl Rahner formó parte de la Comisión Teológica Internacional, te he dicho y repetido que Rahner era un teólogo de valor, solo que era ambicioso y orgulloso. San Pablo VI lo incorporó a la Comisión Teológica Internacional, pero él permaneció allí solo dos años, cuando en un cierto momento discutió con sus colegas, se fue cerrando la puerta a golpes y acusándolos de ser incompetentes.
----------25. El mismo lector expresó: "Von Balthasar. 'Se sigue que para von Balthasar la resurrección del cuerpo del hombre debe tener lugar inmediatamente después de su muerte y sin esperar el juicio universal postergado a tiempo indeterminado, porque éste como tal no existe. Así, la muerte del creyente (y brevemente de todo hombre) es ‘incorporación’ del alma fallecida en este cuerpo celeste, en este ‘templo’ celeste, en esta ‘casa’ celeste de la humanidad resucitada de Cristo. Esto comporta que se haga comenzar el acontecimiento de la resurrección de los muertos desde el centro mismo de la historia, desde la resurrección de Jesucristo. Entonces, el teólogo no admite la existencia del ‘estado intermedio’ concebido como la distancia entre la muerte y el juicio final, entre la muerte y la resurrección de la carne del hombre. Él no quiere siquiera detenerse en este problema que define como abierto, controvertido, incluso ocioso, porque la teología se encuentra aún ‘en camino’ y no está en condiciones de dar una explicación adecuada. Este es más bien fruto de especulaciones teológicas, que no tienen fundamento sólido en la Biblia, la cual, a diferencia de los apócrifos, no da ninguna importancia al problema y las alusiones al mismo son muy escasas.' Has dicho que Rahner es hereje. Ahora, si das marcha atrás, no me molesta."
----------Respondo: He quitado varios de tus intervenciones, con tu repetida afirmación "Rahner no es un hereje", para no mostrar públicamente tu ignorancia sobre Rahner.
----------La fe católica, como puedes comprobar en el Catecismo, enseña que en el momento de la muerte el alma es juzgada por Dios sobre la conducta en la vida presente y recibe el premio o el castigo (nn. 1021, 1022). El alma va al cielo si está totalmente purificada (n.1023), de lo contrario va al purgatorio si necesita purificación (n.1030). Si el sujeto muere en pecado mortal va al infierno (n.1033). En estos lugares sobrenaturales las almas esperan, junto con nosotros en la tierra, la segunda venida de Cristo (n.1042). Cuando Él venga, pronunciará el juicio universal y será la resurrección de los muertos (n.1038). Tienes verdadera necesidad de repasar el Catecismo de la Iglesia Católica.
----------Señalo también que el Card. Ratzinger, cuando era Prefecto de la CDF, publicó en 1979 la Carta sobre algunas cuestiones relativas a la escatología, donde recuerda el hecho que las almas de los difuntos esperan la Parusía de Cristo como acontecimiento futuro, en el que tendrá lugar el Juicio Universal y la Resurrección de los muertos.
----------26. El mismo lector replicó: "¿Es hereje también Hans Urs von Balthasar? Indíqueme un documento de la Sagrada Congregación del Santo Oficio o del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que se haya pronunciado sobre Rahner hereje."
----------Respondo: Planteas una cuestión muy seria: ¿cuándo y en base a qué podemos decir que un teólogo es hereje? Ante todo, hay que hacer una importante distinción: una cosa es una persona herética y otra cosa es una proposición herética.
----------Una persona, creada a imagen de Dios, mantiene siempre una gran dignidad, incluso cuando hubiera caído en las peores herejías. Pero diré más: la persona como tal, aunque fuera la persona del diablo, es siempre digna de respeto.
----------Por el contrario, la proposición herética debe ser simplemente rechazada. Es como sucede en una enfermedad: no hay una parte positiva y una negativa, sino que debe simplemente eliminarse.
----------En cambio, como bien sabes, en la Edad Media se eliminaba a los herejes. Pero en el siglo XVIII, la Iglesia hizo un profundo examen de conciencia y se dio cuenta de que este método de la pena de muerte para los herejes no era propiamente la solución requerida por el Evangelio. Esta convicción alcanzó su plena maduración con el Concilio Vaticano II y el famoso discurso de apertura de san Juan XXIII.
----------Sin embargo, el llamado del Papa a la misericordia fue malinterpretado, como si la Iglesia desde entonces debiera dejar de ejercer la severidad. De ello nació el misericordismo, que es una falsa misericordia, y que en realidad oculta la prepotencia y la violencia.
----------En este punto, es necesario que nosotros formemos un concepto del hereje que ya no es el medieval, pero al mismo tiempo debemos saber usar esta expresión de “hereje”. Debemos usarla de un modo nuevo, verdaderamente evangélico. ¿Qué significa esto? A mi parecer, esto quiere decir que, cuando una persona cae en la herejía, hay que verificar en qué medida esa persona está contaminada por la herejía.
----------Por ejemplo, una cosa son las herejías de Lutero y otra cosa son las herejías de Meister Eckhart. Podemos poner el ejemplo de la manzana: hay manzanas, las llamadas manzanas podridas, que conviene tirar porque no son buenas para comer; hay, en cambio, otras manzanas en las que existe una parte podrida que puede ser retirada y el resto se puede comer. Este ejemplo puede aplicarse al caso de Lutero y al de Eckhart.
----------Nosotros podemos rezar por el alma de Lutero, pero en este caso debemos decir que Lutero fue un hereje. Lo cual no quita la validez del ecumenismo con los hermanos protestantes. En cambio, en cuanto a un caso como el de Eckhart, donde se trata únicamente de algunas proposiciones heréticas en un teólogo sustancialmente santo y piadoso, sería mejor hablar, en lugar de “hereje”, de “teólogo que ha pronunciado algunas proposiciones heréticas”.
----------En lo que respecta a von Balthasar, yo lo asimilaría a Eckhart, porque en el fondo en él se nota solamente la herejía según la cual todos se salvan y Cristo descendió al infierno, pero por todo lo demás, que yo sepa, fue un gran teólogo.
----------27. El mismo lector transcribió luego un extenso artículo de Avvenire: "Exactamente el 30 de marzo de hace 40 años, era un viernes de Cuaresma, respecto a la solemnidad que celebramos hoy, el Sábado Santo, se apagaba, a la edad de 80 años, en Innsbruck, en Austria, el jesuita alemán, originario de Friburgo, Karl Rahner (1904-1984). El teólogo de fama mundial, entre los fundadores de la revista internacional Concilium...", artículo que aquí no volveremos a transcribir, pero que se encuentra en el foro de comentarios en: https://linumfumigans.blogspot.com/2025/08/el-transito-de-la-virgen-maria-13.html#comment-form
----------Respondo: La Congregación para la Doctrina de la Fe en sus intervenciones ha condenado las herejías de Rahner sin nombrarlas. Las herejías de Rahner, además, no son nuevas, sino viejas herejías que ya habían sido condenadas por la Iglesia.
----------La crítica que se puede hacer a la CDF es que podría haber sido más valiente en señalar las herejías de Rahner. Por otra parte, Rahner ha hecho una notable contribución al progreso de la Iglesia. Por lo tanto, por un lado ha hecho el mal, pero por otro lado también ha hecho el bien. La CDF se ha encontrado frente a este problema: ¿queremos denunciar el daño con el riesgo de que el bien no sea apreciado o queremos apreciar el bien esperando que esto sirva para evitar el daño?
----------La CDF ha hecho la segunda opción, que puede ser discutible. De hecho, muchos absorben los errores de Rahner confundiéndolos con la verdad por el hecho de que la CDF nunca mencionó a Rahner. De todos modos, quien quiera dar un juicio sobre Rahner y descubrir sus herejías, basta que compare cuanto Rahner ha dicho con el Catecismo y así se da cuenta por sí mismo de cómo están las cosas. Rahner es muy astuto en el engaño, por lo que es difícil encontrar los errores. Los ingenuos y los impreparados en teología están excusados, mientras que los astutos e hipócritas pagarán un precio muy salado.
----------Es difícil entender de qué espíritu Rahner está movido, porque por un lado edifica la Iglesia, pero por el otro la destruye. No es, pues, un espíritu de unión y concordia, sino de división y de contradicción. Ciertamente siempre se puede tomar lo bueno y rechazar lo malo. Parece, sin embargo, que él sea un infiltrado o de la masonería o de los luteranos o de los idealistas alemanes. Quiere modernizar la Iglesia, y eso está bien, pero termina proponiendo el modernismo.
----------28. El mismo lector expresó: "Padre, usted debería modernizarse. 'El cristiano no puede volver atrás. Volver a las raíces sí, para tomar la inspiración, para continuar. Pero volver atrás es volver para tener una defensa, una seguridad que nos evite el riesgo de seguir adelante, el riesgo cristiano de llevar la fe, el riesgo cristiano de hacer el camino con Jesucristo'."
----------Respondo: Yo me he modernizado siguiendo las indicaciones del Concilio Vaticano II. Tú, en cambio, te has modernizado a la manera modernista. Estoy de acuerdo con estas palabras: "El cristiano no puede volver atrás...". Me da la impresión que su autor es el papa Francisco, si no recuerdo mal.
----------Lo que quiero decirte es que tengo la impresión de que tú, con estas palabras, pareces hacerme una llamada o un reproche, como si yo fuera un pasadista, cosa que me cuido bien de hacer. Si tú me aplicas estas palabras en ese sentido, entonces eso significa que no las has entendido y que en realidad tu progresismo no es más que modernismo. Si me juzgas superado, es señal de que eres un modernista y no sabes lo que es el verdadero progreso.
----------29. El mismo lector siguió diciendo: "Sí, las palabras son para usted. Yo soy alguien equilibrado en teología. El problema es que usted no logra aceptar lo nuevo. Sé que Ud. no lo entenderá. Ni siquiera Ud. llega a aceptar el CVII. Ni siquiera ha aceptado la definición de pecado original de la FTER."
----------Respondo: Desde el día que terminó el Concilio nunca he dejado de aprender de él y de exponerlo en mi predicación y en mis escritos. Yo asumo las doctrinas del Concilio en la interpretación que ha dado el Catecismo de la Iglesia Católica y no en cambio en la del Catecismo Holandés, que contiene algunas herejías. Por lo demás, acepto la interpretación que dan los Pontífices del postconcilio. Por la forma en que te expresas, entiendo que tú has malinterpretado sus novedades e interpretas el Concilio en sentido modernista.
----------No conozco el documento que mencionas (FTER). Pero espero que sea conforme al Catecismo de la Iglesia Católica.
----------30. El mismo lector expresó: "El Catecismo, el papa Francisco, Angelo Bellon (¿sabes quién es?), el Evangelio de Juan, Benedicto XVI ... todos se equivocan. Tú no, por supuesto... No quiero ponerle en contra de Bellon, lo cito porque lo considero un teólogo autorizado. Algunas veces no comparto sus ideas. En ese caso no lo cito. La Comisión Teológica Internacional ya ha examinado diversos aspectos de la tarea teológica en documentos anteriores, en particular La unidad de la fe y el pluralismo teológico (1972), Magisterio y teología (1975) y La interpretación de los dogmas (1990)..."
----------Respondo: Yo estoy con el Catecismo, con el Papa Francisco, con el Evangelio de Juan, con Benedicto XVI. Sobre Bellon no me pronuncio, porque no sé a qué te refieres. Al padre Bellon lo conozco muy bien y desde hace muchos años. Es un dominico celante y de gran virtud. Usted lo que quiere es ponerme contra el P. Bellon sin motivo válido. ¿Le parece esto una acción honesta? Yo no tengo ninguna dificultad en aceptar las declaraciones de la Comisión Teológica Internacional. ¿Por qué motivo me la citas? Sobre el tema de la legitimidad de las diferentes teologías estoy perfectamente de acuerdo. Pero tú, con tu errónea teoría de la resurrección inmediata no pretendas que tu tesis sea legitimada en nombre del pluralismo teológico, por el simple hecho de que es incorrecta. El pluralismo teológico supone que toda corriente teológica esté en la verdad, pero está claro que no se puede invocar el pluralismo para defender, como haces tú, un error.
----------31. El mismo lector continuó: "Un error según tu opinión. ... teologías diversas y múltiples pueden sin embargo ser reconocidas como auténticamente católicas. "La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la acogida o al rechazo de la gracia divina aparecida en Cristo. El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida, pero también afirma varias veces la retribución inmediata que, después de la muerte, será dada a cada uno según sus obras y su fe."
----------Respondo: Su tesis de la resurrección inmediata con un cuerpo espiritual es herética, porque está en contraste la doctrina de la Iglesia expuesta en el Catecismo de la Iglesia Católica, del n. 988 al 1019. Le hago presente que el nivel biológico es esencial para el cuerpo humano. Un cuerpo no biológico no es un cuerpo viviente.
----------Al mismo tiempo, tenga presente que la doctrina de la Iglesia enseña que nosotros reasumiremos nuestro cuerpo al fin del mundo. Como ya le he dicho el cuerpo espiritual, como enseña san Pablo, es el cuerpo que tenemos aquí, biológicamente viviente, el cual, después de la muerte, como enseña también el Concilio Lateranense IV del 1215, será resucitado por Cristo al fin del mundo y se convertirá, para quien se salva, un cuerpo glorioso o espiritual, valedecir, perfeccionado por la gracia en su dimensión biológica. Le recuerdo además que también las almas condenadas reasumirán su cuerpo, el cual seguirá siendo biológico, pero no será espiritual, aunque sea inmortal. Un cuerpo humano que no sea biológico no existe, es solo su invención.
----------32. El mismo lector insistió: " 'La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la acogida o al rechazo de la gracia divina aparecida en Cristo. El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida, pero también afirma varias veces la retribución inmediata que, después de la muerte, será dada a cada uno según sus obras y su fe.' CIC. Después de la muerte no queda ciertamente el cuerpo biológico. 'El término "cuerpo biológico" se refiere al conjunto de las características físicas y fisiológicas de un organismo vivo, distinto de otras dimensiones como la psicológica o social. En otras palabras, es el cuerpo entendido como entidad física y material, sujeto a las leyes de la biología'. Y 'no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede hacer perecer el alma y el cuerpo en la gehena'."
----------Respondo: Es evidente que el cuerpo humano, que por esencia es biológico, de lo contrario no sería un cuerpo viviente, con la muerte ya no es un cuerpo biológico, sino un cuerpo sin vida, al que llamamos "cadáver". El cuerpo normalmente se deposita en la tumba. Jesús nos anuncia que cuando Él venga, los cuerpos que se encuentran en los sepulcros oirán su voz y el alma recuperará su cuerpo. Así que el cuerpo que resucita es éste. El cuerpo espiritual, del que usted habla, que resucitaría inmediatamente después de la muerte, es un parto de su fantasía demasiado vivaz.
----------33. El mismo lector replicó: "No es así. El cuerpo biológico que tiene el ser humano, no resucita. 1 Corintios 15,35-50: ... resucita un cuerpo espiritual."
----------Respondo: Ya le he dicho que el cuerpo humano es un cuerpo biológico, en cuanto viviente. Se distingue de los cuerpos no vivientes, que no son biológicos. Recuerde que la palabra griega bios significa vida. Por lo tanto, no tiene sentido suponer un cuerpo viviente no biológico. Así que, cuando nuestro cuerpo muere, ya no es biológico, porque es un cuerpo muerto. Pero cuando resucite no podrá ser más que un cuerpo biológico, porque será un cuerpo viviente.
----------Le hago notar además que, siendo el alma en el cielo la misma que está en la tierra, y siendo el alma la forma sustancial del cuerpo, el cuerpo resucitado es el mismo que el presente sobre esta tierra, con la única diferencia de que será un cuerpo glorioso e inmortal, por lo que aquí abajo no podemos imaginar cuáles serán sus características. Por cuanto respecta al cuerpo espiritual, como le he dicho y repetido, según san Pablo, se trata de la gracia de la gloria que perfeccionará nuestro cuerpo viviente. Por lo tanto, en la resurrección gloriosa decir cuerpo espiritual equivale a decir cuerpo biológico espiritualizado.
----------Usted no debe crear una contraposición entre lo biológico y lo espiritual, porque Dios es el creador de ambos. Si usted niega lo biológico, niega la resurrección del cuerpo. Pero entonces ya no sigue a Cristo, sino que sigue a Platón.
----------34. El mismo lector expresó: "Padre Filemón, su Cristo no es como el mío ... que cada uno tenga el suyo propio."
----------Respondo: En referencia a la herejía de la resurrección inmediata, debo decir que el tuyo es un falso Cristo, mientras que el mío es el verdadero. En todo caso reconozco que eres cristiano, pero es necesario que seas más fiel a la doctrina de la Iglesia Católica.
----------35. Entre las objeciones, había una referida al matrimonio virginal de Jacques y Raissa Maritain, que yo había mencionado en el artículo. Un lector comentó: "¿Cómo va a ser virgen el matrimonio de Maritain si cuando ambos se casaron no eran cristianos? Evidentemente es un fallido de Filemón. La pareja hizo voto de castidad varios años después de casarse, y, por supuesto, luego del bautizo."
----------Respondo: Como resulta del enlace que le cito debajo, los dos Maritain, que ya se habían casado en 1904, se bautizaron en 1906 e hicieron voto de castidad en 1912. "El 2 de octubre de 1912 los dos esposos hacen voto de castidad en la catedral de Versalles, voto que permanecerá secreto incluso a los amigos más íntimos."
----------https://www.avvenire.it/agora/pagine/raissa-maritain-anniversari_201011040923132670000
----------Hablando de matrimonio virginal, me refería a un matrimonio sublimado por el voto de castidad. Jacques y Raissa hicieron juntos un camino de fe y de sublimación de su amor, que los llevó a la elección del voto de castidad. Maritain habla de este ideal del matrimonio virginal en "Approches sans entraves", Città Nuova Editrice, Roma, 1977, vol.1, pág. 239.
----------36. Otro lector envió un interesante comentario con varias preguntas: "Estimado padre Filemón de la Trinidad: He leído y reflexionado sobre sus tres artículos, o las tres partes de su artículo, y el debate al cual ha dado origen. Creo, después de todo, que he comprendido sus posiciones sobre la diferencia entre la muerte de Cristo y la "muerte" de María. Sin embargo, todavía tengo algunas dudas, y de ahí mi pregunta en este momento, se refiere a lo que debemos creer por doctrina dogmática de la Iglesia y lo que está en libertad de discusión en teología... Esto no lo tengo claro. Sin duda, con la mejor de las intenciones, el párroco de una parroquia de Mendoza, una parroquia a la que suelo asistir, distribuyó un pequeño volante a la salida de la misa de la Asunción de la Virgen, la semana pasada. Hay dos puntos que me sorprenden en ese volante. Por lo pronto en las primeras frases me parece que se genera confusión cuando en el volante se lee: "Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio".
----------36.1. "En esta frase, ya empiezo a tener dudas, aunque no forman parte de las dos preguntas que quiero hacerle al final. Porque veo que diciendo "se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos", y conociendo las herejías rahnerianas de la resurrección inmediata, ese "se dice" me parece poner en duda algo que es dogmático: que la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al final de los tiempos".
----------Respondo diciendo que efectivamente María no resucitó, porque la resurrección supone que el alma se haya separado del cuerpo en la muerte y recupera su cuerpo. En este sentido María no murió, sino que su alma unida a su cuerpo, al final de su vida terrena, fue asunta al cielo. María murió solo en el sentido de que terminó como todos nosotros el curso de su vida terrena.
----------36.2. "Y en segundo lugar, cuando el volante dice que "pero en el caso de la Virgen María este hecho [es decir la resurrección] fue anticipado por un singular privilegio", creo que hay error: porque en María no se ha anticipado la resurrección. O sea, en María no ha habido resurrección de un cuerpo muerto como mueren nuestros cuerpos, con su corrupción".
----------Respondo diciendo, teniendo en cuenta lo que he dicho anteriormente, que su observación es correcta.
----------36.3. "A continuación el volante, para explicar lo que es el dogma de la Asunción, comienza explicando lo que es un dogma, y dice: "Para que una verdad se torne en dogma, es necesario que sea propuesta de manera directa por la Iglesia Católica a los fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia". Aquí surge una de mis preguntas, porque creo que en esta afirmación se está reduciendo el concepto de dogma a definiciones solemnes y extraordinarias, con lo cual se reduce el concepto de dogma, y se puede hacer pensar que el Magisterio ordinario no es dogmático y por tanto infalible."
----------Respondo diciendo que efectivamente "dogma" significa simplemente enseñanza o doctrina o sentencia verdaderas del Papa o de la Iglesia en materia de fe. Que el dogma sea definido o enseñado por el Papa o por el Concilio o en forma solemne y extraordinaria o bien en forma simple y ordinaria, se trata siempre de VERDADERA DOCTRINA DE FE y esto es lo que cuenta para la certeza de nuestra fe.
----------36.4. "Mi otra pregunta nace de las dos frases finales del volante, que termina diciendo: "Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al Cielo. Muchos teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús, pero otros sostienen la Dormición de la Virgen, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos".
----------Respondo diciendo: el teólogo puede fácilmente intuir o deducir cuál ha sido el pensamiento del Papa acerca de la muerte de María cuando el Papa habla de "término del curso de su vida terrena". ¿Qué cosa es esto sino la muerte?
----------Sin embargo el Papa no ha usado la palabra "muerte" en cuanto ésta dice corrupción relacionada con la separación del alma del cuerpo. En este sentido María no ha muerto. Falta en Ella la muerte en el sentido pleno de su horrible realidad.
----------36.5. "Más allá de que al autor del volante (que en realidad no sé si ha sido el Párroco o algún fiel o grupo de fieles) le faltó explicar los dos sentidos de "muerte" que usted, padre Filemón nos ha explicado tan bien, y más allá de eso el autor deja sin explicar qué es la "dormición", cosa que usted intentó darnos de ella un sentido que puede ser aceptado (el de la "preparación mística" de la Virgen al intuir su asunción), lo más grave en estas dos frases finales lo encuentro en el hecho que el autor insiste en la "resurrección" de la Virgen (inmediata o mediata). Pero, según entiendo, debemos rechazar el hecho de la "resurrección" en María. Entonces... ¿dónde está aquí la frontera entre lo que es vinculante por dogma y lo que es de libre discusión teológica? Gracias por su benevolencia en responder a estas dudas. Que Dios lo bendiga."
----------Respondo diciendo que la interpretación de la dormición como preparación mística es una posible interpretación. El dogma no alude a ninguna dormición, pero nada impide hipotetizar esa dormición mística en preparación para la asunción.
----------En cambio está claro que el Papa se refiere a la muerte en el sentido que he dicho. La alternativa, por tanto, que plantean algunos mariólogos, según la cual el Papa dejaría elegir entre dormición y muerte, es falsa y no tiene ningún enganche con las palabras del Papa, el cual, por el contrario, no alude a ninguna dormición y en cambio hace una clarísima referencia a la muerte entendida como término del curso de la vida terrena.
----------Sería un grave error suponer que María no habría muerto, sino que solamente se hubiera dormido, a menos que se quiera pensar en ese sueño místico del cual he hablado, que por otra parte es una simple piadosa opinión teológica, totalmente independiente de las palabras del dogma y para nada requerida por él, un sueño místico entendido como preparación para el término de la vida terrena de María, momento en que María fue asunta.
----------Digamos por lo tanto en conclusión que Pío XII, al afirmar que María terminó el curso de su vida terrena, deja perfectamente entender que María ha muerto, porque la muerte es el término de la vida terrena, aunque el horror de la muerte esté en Ella disminuido o atenuado, caso único en Ella en toda la humanidad, con respecto a lo que sucede en todos nosotros, incluido el mismo Jesucristo.
----------37. Otro lector comentó: "Ante todo, mis felicitaciones por su refutación de la tesis rahneria sobre la resurrección inmediata para todos con "cuerpo espiritual". El Papa León XIV, durante el discurso del pasado 29 de julio, dirigido a los neófitos y catecúmenos franceses en peregrinación jubilar a Roma, dijo: "No nacemos cristianos, lo hacemos cuando somos tocados por la gracia de Dios. Sin embargo, este 'toque' se expresa a través de nuestra elección cuidadosamente ponderada y nuestro camino personal". ¿No le parece, padre Filemón, que esta afirmación del Santo Padre debería poner fin al elogio, que todavía cobra en las facultades pontificias universitarias, la teoría de los llamados "cristianos anónimos", siempre de Karl Rahner?".
----------Respondo: El Papa se refiere a aquel inicio de la vida cristiana que corresponde al momento en que el sujeto realiza su elección movido por la gracia salvífica del Espíritu Santo. Hablando de convertirse en cristiano el Papa se refiere a este momento.
----------Sin embargo, si consideramos que, según una plausible opinión teológica, la gracia salvífica llega al sujeto inmediatamente después de haber sido concebido, casi se podría decir que su ser cristiano comienza en ese momento y que por lo tanto recibe de alguna manera una especie de pre-bautismo, que no dispensa en absoluto a sus padres de bautizarlo después del nacimiento.
----------Por cuanto respecta a la teoría de Rahner, ella es errónea no tanto por su intento de afirmar la gracia santificante desde el después de la concepción, sino más bien por su supuesto gnoseológico de tipo idealista, según el cual el espíritu humano está constitutivamente orientado hacia Dios no tanto como ser extra-mental trascendente, sino en cuanto ser pensado. Y esto proviene de su planteamiento idealista, por el cual él declara abiertamente que el pensar coincide con el ser.
----------https://www.vatican.va/content/leo-xiv/it/speeches/2025/july/documents/20250729-catecumeni-neofiti-francia.html
----------38. El mismo lector replicó: "Rahner define "cristiano anónimo" del siguiente modo: «todo aquel que sigue su propia conciencia, ya sea que considere que debe ser cristiano o no cristiano, ya sea que considere que debe ser ateo o creyente, tal individuo es acepto y aceptado por Dios y puede alcanzar esa vida eterna que en nuestra fe cristiana confesamos como el fin de todos los hombres. En otras palabras: la gracia y la justificación, la unión y la comunión con Dios, la posibilidad de alcanzar la vida eterna, todo esto encuentra un obstáculo solo en la mala conciencia de un hombre» (K. Rahner en coloquio con M. Krauss, El esfuerzo de creer, Paulinas, 1986, p.86). Por lo tanto, según esta visión, cualquier hombre, aunque rechace a Dios, aunque sea ateo, cuando se conoce a sí mismo, incluso en el mal que comete, si se acepta como tal, entonces puede llamarse cristiano (aunque sea anónimo), porque es fiel a su propia conciencia. El Papa León ha reafirmado en cambio que uno se convierte en cristiano cuando corresponde a la Gracia de Dios, mediante nuestra adhesión "cuidadosamente ponderada", seguida del camino personal, o sea, prosigue el Papa: "cuando nos dejamos tocar personalmente en nuestra vida de cada día por la palabra y el testimonio de Jesús." A mí me parece que hay una distancia casi abismal entre la visión rahneriana y la de León XIV, que es por otra parte la de siempre de la Iglesia."
----------Respondo: El discurso de Rahner tiene una parte de verdad y otra parte equivocada. La parte de verdad consiste en el retomar la doctrina tradicional, según la cual al actuar debemos seguir siempre nuestra conciencia, aunque ésta pueda ser errónea. Sobre la base de este principio, incluso el que no conoce a Cristo sin culpa recibe sin embargo la gracia de la salvación, dado el hecho de que Dios quiere salvar a todos y da a todos los medios para salvarse.
----------Rahner en cambio se equivoca cuando habla del ateísmo, como si existiera la posibilidad de que alguien niegue la existencia de Dios, porque en buena fe no sabe que Dios existe. Ahora bien, la Escritura dice claramente que todos debemos rendir cuentas a Dios por nuestras acciones. Esto quiere decir que evidentemente todos saben, al menos implícitamente, que Dios existe.
----------Es interesante, en efecto, cómo Cristo, al final del mundo, premia a las personas que se habían dedicado a obras de misericordia hacia el prójimo. Ellas quedan sorprendidas por esta actitud de Cristo y él pronuncia las famosas palabras: "Lo que habéis hecho a uno de los más pequeños, me lo habéis hecho a mí".
----------En base a esto hay que decir que quien o en sus ideas o en su conducta rechaza a Dios, sabiendo quién es Dios, no puede estar en buena fe, sino que es gravemente culpable y viene a encontrarse entre aquellos otros que son maldecidos por Cristo.
----------Añado finalmente, que Rahner se contradice, porque por un lado admite la posibilidad de una mala conciencia, pero por otro lado legitima el ateísmo. En efecto, es la buena conciencia la que manda obedecer a Dios, realizando las buenas obras, pero la mala conciencia es precisamente la que lleva a desobedecer a Dios.
----------Más bien puede suceder el caso de alguien que cree ser ateo, pero en realidad no lo es, porque se le ha presentado un falso concepto de Dios, tal vez por parte de cristianos, por lo que sucede que en realidad rechaza ese falso concepto de Dios y con eso mismo, quizás sin tener plena conciencia de ello, sirve al verdadero Dios preocupándose del prójimo.
----------39. El mismo lector replicó: "Disculpe, Padre Filemón, me parece que usted lleva el discurso sobre la posibilidad, en general, de salvación eterna para los hombres (cristianos y no), más bien que sobre qué signifique llamarse cristianos, que es el tema tocado por el Papa León, respecto a cuyas palabras he detectado una fuerte disonancia respecto a la célebre tesis de Rahner. Una cosa es decir que la salvación no está precluida a quien no es cristiano, incluido aquel que se profesa no creyente, y estamos de acuerdo en las condiciones que usted ha indicado; otra cosa es definir quién puede llamarse “cristiano”, y es en esto que se percibe, a mi juicio, el estridente contraste entre el teólogo alemán que sostiene que se puede ser cristianos, inconscientemente, por lo tanto sin asentimiento voluntario de profesarse tales, y León XIV, que reitera que nos hacemos cristianos cuando, “tocados por la Gracia de Dios”, respondemos a través de nuestra elección “atentamente ponderada”, por lo tanto nada inconsciente. Luego, naturalmente, no está dicho que el cristiano se salvará con seguridad… para decirlo con un lenguaje ya desusado: si muere impenitente en pecado mortal, no podrá evitar el Infierno, a pesar de haber profesado en vida su fe cristiana. Ciertamente, en definitiva, lo que verdaderamente cuenta es la salvación eterna, y por lo tanto podríamos incluso llegar a definir al (verdadero) cristiano como “aquel que, al fin de los tiempos, será salvado por nuestro Señor”, pero en esta modalidad definitoria se encomienda todo a las manos misericordiosas de Dios, cuyo juicio nos resulta incuestionable, con el riesgo de atenuar, deminuir la importancia de lo que, al llamarnos cristianos, propiamente nos diferencia respecto a los creyentes de otras religiones y a los no creyentes. Por otra parte, la reducción rahneriana del hombre a la autoconciencia del yo, de clara matriz cartesiana, culminante en afirmar que cuanto más se conoce el hombre (y en conocerse se acepta), más “dice que sí a Cristo”, porque en Él ha aceptado al hombre… llevó a que, durante un congreso celebrado en Florencia en 2007, el Padre Ignacio Andereggen, con feliz broma, dijera que para Rahner “tiene más fe un individuo que se haya psicoanalizado freudianamente durante diez años, que un religioso que rece”.
----------Respondo: Su llamado a lo que significa ser cristiano es más que oportuno. El Santo Padre en su discurso ha querido precisamente decirnos que ser cristiano significa bautizarse y aceptar voluntariamente el mensaje de Cristo.
----------Que en estas palabras del Papa haya implícitamente una condena de la tesis rahneriana de los cristianos anónimos no hay ninguna duda, porque para Rahner el cristiano anónimo no es otra cosa que el hombre, que en su preconsciente está orientado hacia Dios y por lo tanto hacia Cristo, cosa ciertamente falsa, porque en realidad el ser cristiano es efecto de la libre voluntad, de la luz de la fe y de la gracia santificante.
----------El Santo Padre, por otra parte, podría haber ampliado esta su definición de ser cristiano a la condición de los niños que están en el seno de su madre. Se podría decir que también ellos son cristianos, ciertamente no en el sentido de que hayan hecho esa elección que presupone el uso de las fuerzas físicas, dado que físicamente no están en condiciones de hacerla, sino en el sentido de que su mente y su voluntad son misteriosamente elevados por Dios a la luz de la fe y al estado de gracia.
----------Ciertamente, no sabemos cómo sea esta fe, porque estos niños aún no están en condiciones de formar los conceptos por abstracción. Quizás se podría hacer una comparación con los ángeles y con las almas de los difuntos, los cuales son iluminados directamente por Dios.
----------Por cuanto respecta a las siguientes palabras del Papa: "No nacemos cristianos, nos convertimos en cristianos cuando somos tocados por la gracia de Dios. Sin embargo, este 'toque' se expresa a través de nuestra elección cuidadosamente ponderada y nuestro camino personal" (aquí), podemos observar que también aquí las palabras del Papa excluyen la tesis de Rahner, siempre por el hecho de que según Rahner el hombre, constitutivamente orientado a Dios, viene a ser entendido como concebido en gracia del mismo modo que la Virgen.
----------Solo de María podemos decir que nació cristiana. Todos los demás hombres y mujeres se convierten en cristianos en dos tiempos: en un primer momento, recibiendo la gracia inmediatamente después de la concepción, por tanto a nivel implícito; y en un segundo tiempo, cuando el sujeto bautizado llega a la edad de razón y es capaz de hacer su elección. Aquí tenemos el ser cristiano de manera explícita.
----------40. Otro lector comentó: "Quisiera volver al tema de la posible muerte de María Santísima para pedir algunas explicaciones. Estimado Padre, uno de sus lectores que le ha escrito ha puesto en juego, entre otros, al padre Angelo Bellon, a quien sigo desde hace años y puedo afirmar que es un verdadero hombre de Dios y un dominico que explica la doctrina de la iglesia sin rodeos y con una claridad admirable, como usted. Por supuesto, el que le escribió, lo ha citado mal y haciéndole decir lo que le interesaba, pero en una respuesta, que encuentra debajo, Bellon ha citado efectivamente una catequesis de Juan Pablo II en la que el Santo Padre parece inclinarse por la muerte de María Santísima antes de la asunción al cielo en alma y cuerpo. También el padre Bellon me parece que casa esta tesis, aunque en la respuesta está escrito claramente que el dogma establecido por Pío XII deja abiertas ambas posibilidades. De esto deduzco que se puede estar de acuerdo con una u otra tesis sin caer en la herejía, ¿es correcto? A mí me gusta mucho la explicación que ha dado sobre este tema, pero leyendo la catequesis de San Juan Pablo II encuentro elementos igualmente válidos para la tesis que quiere que María Santísima haya hecho la experiencia de la muerte. Le saludo cordialmente y rezo por usted, Aquí el enlace a la respuesta del padre Angelo: https://www.amicidomenicani.it/sono-rimasto-alquanto-sconcertato-leggendo-oggi-una-sua-risposta-sulla-morte-di-maria/ "
----------Respondo: La cuestión concerniente a si María ha muerto o no ha muerto no puede ser resuelta simplemente con un sí o un no. Como ya he dicho en mi artículo, cuando se trata de esta cuestión hay que considerar cuáles son los factores que concurren a la constitución de ese hecho, que nosotros llamamos "muerte". En efecto el caso de María es el único en toda la humanidad que nos obliga, cuando se trata del tema de la muerte, a hacer algunas precisiones, que conciernen solamente a la Señora.
----------Para comprender lo que le sucedió a María en relación con la cuestión de la muerte, tenga presente que, como ya he dicho, el concepto de muerte en su plenitud resulta de tres elementos: 1) la separación del alma del cuerpo; 2) la presencia de la corrupción del cuerpo antes y después de la muerte; 3) el cese del curso de la vida terrenal.
----------En el caso de la Virgen solo tenemos el tercer factor y faltan los otros dos. Por eso se puede decir que, respecto a los dos primeros factores, Ella no ha muerto, mientras que respecto al tercer factor Ella ha muerto.
----------Por cuanto respecta al juicio particular que sigue a la muerte, también María ha sido sometida a este juicio, con la diferencia de que, mientras para todos nosotros el juicio se refiere a nuestra alma separada del cuerpo, María fue juzgada mientras su alma estaba unida a su cuerpo terreno.
----------Para precisar podemos decir que Ella ha sido juzgada en el instante en el cual su cuerpo, de terreno ha devenido celestial. Además podemos decir que Ella ha sido asunta inmediatamente después de haber sido juzgada, pero el momento del juicio debe haber ocurrido en el mismo instante en que ocurrió la asunción. ¿Por qué? Porque en el caso de María no podemos introducir un intervalo de tiempo entre la muerte y la asunción. Muerte, juicio y asunción son tres instantes uno tras otro. Es el caso único de María.
----------San Juan Pablo II, hablando de la muerte de María evidentemente se refería solo al tercer factor, excluyendo los otros dos.
----------De la audiencia de San Juan Pablo II: "Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que causó, en el aspecto físico, la cesación de la vida del cuerpo, se puede decir que el paso de esta a la otra vida fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de tal manera que nunca como en ese caso la muerte pudo ser concebida como una 'dormición'."
----------Añado otra observación. Es cierto que Pío XII no se pronuncia sobre la cuestión de si María ha muerto o no y, por tanto, deja abierta la discusión. Sin embargo, considerando el dogma según el cual el cuerpo de María no ha conocido la corrupción, del dogma de Pío XII se puede deducir que murió en el sentido que terminó el curso de su vida terrena, y no haya muerto en el sentido de que no ha conocido la corrupción que precede y sigue a la muerte.
----------41. Otro lector comentó: "La separación de alma y cuerpo no conlleva necesariamente la corrupción, como ocurrió en el caso de Nuestro Señor. Maria pudo ser separada en cuerpo y alma, ser preservada de la corrupción y luego resucitar. Es una opción teológica tan válida como la suya."
----------Respondo: Es necesario que nos entendamos acerca del concepto de corrupción corpórea. Todavía santo Tomás de Aquino (Sum. Theol. III, q.51, a.3), siguiendo el lenguaje de los Salmos y de los profetas, sostiene que el cuerpo muerto de Jesús permaneció incorrupto, pero simplemente para decir que no estuvo sujeto a putrefacción, como sucedió con el cuerpo de Lázaro.
----------Por lo tanto, se trata de un concepto de corrupción y de incorrupción, tal como resulta de la experiencia común. Pero bastaría reflexionar sobre un pequeño hecho empírico, que todos podemos constatar: la sangre, que sale de una herida, mientras sale, está todavía viva, por lo tanto, incorrupta. Pero, apenas ha salido, ya no siendo vivificada por el alma, comienza a corromperse.
----------Así que no debemos tener miedo de decir que el cuerpo de Jesús ha estado sujeto a la corrupción. En efecto ha habido un doble proceso corruptivo: el provocado por los traumatismos, que le han provocado la muerte, y el que ha seguido a la muerte.
----------Ahora bien, en Jesús, con la muerte, se ha verificado la separación del alma del cuerpo. Por este hecho el cuerpo de Jesús, ya no siendo vivificado por el alma, comenzó inevitablemente a corromperse, aunque este proceso fue frenado por los aromas de los cuales fue cubierto y por el breve tiempo que permaneció en el sepulcro.
----------Por cuanto respecta en cambio a la suerte de María, el dogma dice que, terminado el curso de su vida terrena, ha sido asunta alma y cuerpo. Esto quiere decir que alma y cuerpo de María, en el momento en que ocurrió este término, permanecieron unidos.
----------42. El mismo lector replicó -y como es frecuente, de modo arrogante y sin argumentos-: "No diga pavadas. El cuerpo humano, en condiciones normales, se corrompe instantáneamente a nivel celular luego de la muerte. Está claro que en el caso de Cristo, no fueron unas cuantas especiess las que detuvieron el proceso, sino un milagro causado por la unión del cuerpo con la divinidad, que no cesó con la muerte. En el caso de María, bien pudo ser otro milagro".
----------Respondo: Es cierto que el cuerpo y el alma del Señor, separadamente uno del otro, en el triduo entre la muerte y la resurrección permanecieron hipostaticamente unidos a la Persona del Verbo, pero, según la narración evangélica, Jesús verdaderamente murió, como todos nosotros morimos, y por lo tanto no ha habido ningún milagro por el cual su cuerpo haya permanecido incorrupto aunque muerto.
----------Se trataría en efecto de un milagro imposible, porque supondría un cuerpo al mismo tiempo vivo y muerto. En efecto, el cuerpo no corrupto es el cuerpo vivo, mientras que el cuerpo muerto es el cuerpo corrupto.
----------El concepto del cuerpo de Jesús incorrupto debe ser entendido, como explica santo Tomás, en el sentido de que no ha llegado a putrefacción, como le sucedió al cuerpo de Lázaro, pero, como ya le he dicho, cualquier normal experiencia nos dice que la sangre que sale de una herida se corrompe, porque ya no es vivificada por el alma. Lo mismo le ha sucedido a la sangre y al cuerpo de Cristo, abandonado por el alma.
----------Una señal interesante de esto nos es dada por la sangre que queda en la Sábana Santa y en algunos Milagros Eucarísticos. Se trata evidentemente de sangre muerta y como tal sangre corrupta.
Fr Filemón de la Trinidad
Mendoza, 25 de agosto de 2025

Estimado Padre,
ResponderEliminarhe leído sus varios artículos sobre este tema, y sus explicaciones acerca de la experiencia de la muerte que sufrió nuestro Señor Jesucristo durante tres días. Me resultan también convincentes sus aclaraciones sobre el hecho de que la muerte verdadera, que comporta la separación del alma y del cuerpo, ha debido implicar en Cristo también una especie incipiente de "corrupción".
Sin embargo me pregunto, y le pregunto: ¿en qué sentido podemos aplicar al cuerpo de Jesús esta palabra, corrupción? Porque comprendo que el Catecismo de la Iglesia Católica no nos lo prohíbe. Véanse, a este respecto, los números 625-630, donde san Juan Pablo II, a través de sus colaboradores en el Dicasterio de la Fe, subraya varias veces este tema, citando incluso a santo Tomás de Aquino.
Comprendo que lo expresado por el Catecismo constituye Magisterio ordinario del Papa, y por tanto no puede contener errores en el plano doctrinal.
Estimado Anónimo,
Eliminarcuando se habla de corrupción a propósito del cuerpo muerto del Señor, no se entiende putrefacción, es decir, aquel proceso físico que ocurre después de largo tiempo. En este sentido, el cuerpo del Señor no fue corrompido.
Sin embargo, se puede hablar de corrupción en cuanto nos referimos a un proceso de descomposición, que comienza inmediatamente después de que una sustancia orgánica ha perdido la animación proveniente del alma.
Ahora bien, es evidente que la sangre que sale de una herida ya no puede ser sangre viva, sino necesariamente, dado que es el alma la que mantiene íntegra la sangre, apenas una porción de sangre sale de una herida, al no ser ya mantenida íntegra por el alma, se descompone, es decir, se corrompe. Con mayor razón será corrompida la sangre de un muerto.
Ahora, todos saben que en la Sábana Santa las huellas de sangre son evidentemente de sangre muerta, por tanto en este sentido corrompida, y por tanto en tal sentido se puede decir que el cuerpo del Señor, como sucede en todos nosotros, comenzó a corromperse inmediatamente después de la muerte.
Ciertamente este proceso de corrupción se detuvo al tercer día, dado que el Señor recobró la vida con la resurrección en la mañana de Pascua.
Estimado Padre, agradezco mucho su explicación, que me parece muy clara en distinguir entre putrefacción y corrupción incipiente. Estoy de acuerdo en que el cuerpo del Señor, al haber muerto verdaderamente, estaba naturalmente sujeto a un inicio de descomposición, y que la sangre derramada ya no podía considerarse sangre viva. También comparto con usted que este proceso quedó interrumpido en la mañana de Pascua, con la Resurrección.
EliminarSin embargo, me parece importante recordar que el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que el cuerpo de Cristo “no conoció la corrupción”. Esto significa que, aunque estaba sometido a la condición mortal, la unión con la Persona divina preservó su cuerpo de la corrupción plena. Por eso, aunque podemos hablar de una incipiente condición de corrupción en sentido natural, no podemos decir que el cuerpo de Cristo se corrompió en el mismo sentido que ocurre con cualquier otro cuerpo humano.
De este modo, se mantiene la tensión entre la realidad de la muerte y la singularidad de Cristo: murió verdaderamente, pero sin que la corrupción tuviera dominio sobre Él.
Estimado Anónimo,
Eliminarciertamente el cuerpo del Señor en el sepulcro estaba hipostáticamente unido a la Persona del Verbo. Esta es la singularidad única de su cuerpo, que lo distingue del cuerpo de todos nosotros, también criaturas.
Pero, en lo que respecta a la muerte, Jesús experimentó la muerte como todos nosotros, por lo cual lo que sucedió en su cuerpo al morir es exactamente lo que sucede en todos nosotros.
Por esto, en este punto, no puedo sino reiterar que el cuerpo de Jesús no sufrió corrupción en el sentido de que no sufrió descomposición o putrefacción.
Pero si por corrupción entendemos el proceso degenerativo que comienza inmediatamente después de que el alma ha dejado el cuerpo, hay que decir que también en su cuerpo comenzó, aunque en grado mínimo, el proceso de corrupción.
Por lo tanto, la enseñanza del Catecismo debe interpretarse en este sentido, como encontramos también en la enseñanza de Santo Tomás: Suma Teológica, III, q.51, a.3.
Estimado Padre, agradezco mucho la claridad de sus argumentos y la referencia a Santo Tomás. Coincido plenamente en que la singularidad del cuerpo del Señor en el sepulcro consiste en su unión hipostática con el Verbo, y que Jesús experimentó la muerte como todos nosotros, con la separación real del alma y del cuerpo.
EliminarPermítame, sin embargo, añadir una matización que me parece importante. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma expresamente: «Cristo no conoció la corrupción» (n. 630, citando Hechos 13,37). En este pasaje, el término bíblico διαφθορά se refiere a la putrefacción del cuerpo entero, y en ese sentido el Magisterio subraya que el cuerpo de Cristo fue preservado.
Los Padres de la Iglesia interpretan esta afirmación en el mismo sentido. San Agustín, comentando el Salmo 16, dice: «La carne de Cristo reposó en la sepultura, pero no vio corrupción». San Juan Crisóstomo, en sus Homilías sobre los Hechos (29,2), explica que la corrupción es la descomposición del cuerpo, de la que Cristo fue librado. San Ambrosio, en De fide II, 8,66, insiste en que la carne de Cristo no se corrompió, en contraste con la condición común de los hombres.
Por eso, aunque podemos admitir que en sentido natural todo cuerpo muerto está sujeto a un inicio de degeneración, el Magisterio y la tradición patrística reservan la palabra "corrupción" para la putrefacción plena del cuerpo. En ese sentido, Cristo fue preservado, y esta verdad tiene un valor teológico y litúrgico: murió verdaderamente, pero la corrupción no tuvo dominio sobre Él.
De este modo, se mantiene la tensión entre la plena realidad de la muerte y la singularidad de Cristo: compartió nuestra condición mortal, pero su cuerpo no conoció la corrupción.
Estimado Anónimo,
Eliminarconcuerdo plenamente con todas sus observaciones.
En cambio, me parece que debo disentir de las palabras de San Ambrosio, el cual insiste en decir que “la carne de Cristo no se corrompe, en contraste con la condición común de los hombres”.
Entiendo que San Ambrosio tuviera en una consideración particular la dignidad del cuerpo muerto del Señor. Sin embargo, francamente yo no encontraría una situación de privilegio, referente al proceso degenerativo, en el cuerpo de Jesús respecto al cadáver de cada uno de nosotros.
En cualquier caso, sobre lo que sucedió en el cuerpo del Señor en el sepulcro, el Evangelio no nos dice nada. Por esto, si queremos saber en detalle qué cosa sucedió al cuerpo de Jesús en esas 36-40 horas en las cuales permaneció en el sepulcro, no nos está prohibido imaginar o hipotetizar qué cosa pueda haber sucedido.
Yo no me opongo decididamente a la opinión de San Ambrosio. Ella demuestra claramente su amor por el Señor. Sin embargo, modestamente considero que no es necesario admitir el privilegio que he dicho, sino que se puede ser igualmente adorador del Cuerpo del Señor, aun admitiendo que la evolución de su Cuerpo, posteriormente a la muerte, haya sido sustancialmente igual a lo que sucede en un cuerpo que, posteriormente a la muerte, ha sido objeto de particulares cuidados, descritos en el Evangelio, para su conservación, como era costumbre entre los judíos en aquel tiempo.
En lo que respecta a la unión hipostática, es verdad que de ella gozaron solamente el cuerpo y el alma del Señor, por lo cual estoy de acuerdo en que este cuerpo bendito se haya encontrado en una situación singularísima. Pero, dado que sabemos que el Hijo de Dios quiso ser hombre como todos nosotros y por lo tanto quiso morir como todos nosotros, creo que no sea cosa irreverente hacia el Señor suponer que en su cuerpo muerto haya sucedido la evolución que he dicho, dada la separación del alma del cuerpo. En efecto, la unión hipostática no sustituye al alma humana de Cristo y por lo tanto tampoco la animación del cuerpo.
Estimado Padre Filemón,
Eliminarle agradezco mucho la profundidad de sus reflexiones y la apertura al diálogo conmigo, pues ciertamente no me considero con méritos para dialogar al nivel suyo.
Creo reconocer que el tema que estamos considerando es uno de esos puntos donde la Iglesia concede libertad a los teólogos para discutir diversas posturas (aun con las afirmaciones del actual Catecismo, que a mí me parecían muy fuertes).
Permítame, de todos modos, subrayar cuatro puntos que me parecen decisivos:
1. El silencio del Evangelio. Usted dice que el Evangelio no nos dice nada sobre lo que sucedió al cuerpo de Cristo en el sepulcro. Permítame mi modestísima objeción: aunque no haya descripción física, sí hay afirmación teológica en la predicación apostólica: “Cristo no conoció la corrupción” (Hech 13,37). Es decir, la Escritura sí ofrece un dato, aunque no sea narrativo, sino doctrinal.
2. El “privilegio” del cuerpo de Cristo. Usted rechaza hablar de un privilegio en el proceso degenerativo. Objeción probable: la preservación de la corrupción es precisamente un signo de la singularidad de Cristo. No se trata de un privilegio arbitrario, sino de una consecuencia de la unión hipostática. Los Padres lo subrayan para mostrar que la muerte no tuvo dominio sobre Él.
3. La unión hipostática y la animación del cuerpo. Usted afirma que la unión hipostática no sustituye al alma humana de Cristo y, por tanto, no mantiene la animación del cuerpo. Objeción probable: es cierto que la unión hipostática no reemplaza el alma, pero sí garantiza que el cuerpo muerto de Cristo permaneciera unido al Verbo. Esa unión confiere una dignidad y una preservación únicas, que no se pueden equiparar a cualquier cadáver humano.
4. El valor litúrgico y patrístico. Aunque Usted considera que la opinión de San Ambrosio es fruto de su amor al Señor, la liturgia pascual y el Catecismo recogen esa misma afirmación como enseñanza común de la Iglesia. Objeción: no es, entonces, solo una opinión piadosa, sino parte de la tradición recibida y confirmada por el Magisterio y la liturgia en cuanto lex orandi – lex credendi.
En conclusión, podemos reconocer que Jesús murió como todos nosotros, con la separación real del alma y del cuerpo. Pero al mismo tiempo debemos afirmar, con la Escritura, el Catecismo, la tradición patrística y la liturgia, que su cuerpo no conoció la corrupción en el sentido pleno de putrefacción. Esta tensión —muerte verdadera y preservación singular— manifiesta la victoria de Cristo sobre la muerte y fundamenta nuestra esperanza en la resurrección.
De todos modos, insisto: creo que estamos en el ámbito de la libre discusión teológica, aunque conservo ciertas dudas.
Estimado Anónimo,
Eliminarrespondo punto por punto a sus consideraciones:
1) En lo que respecta al primer punto, podemos distinguir tres sentidos diferentes del concepto de la corrupción de un cadáver, inmediatamente siguiente a la suspensión de la vivificación del alma que asegura la integridad vital y física del cuerpo.
Apenas una persona muere podemos notar enseguida un proceso de corrupción en el sentido común, por ejemplo: está pálida, no se mueve, no respira. Si de ese cadáver sale sangre, evidentemente es sangre corrompida.
En un segundo sentido hablamos de corrupción, según las verificaciones que nos son concedidas por los análisis médicos modernos.
En un tercer sentido hablamos de corrupción en el sentido de la putrefacción.
En lo que respecta al primer sentido de la palabra, el Evangelio obviamente no nos dice nada, pero no es difícil imaginar qué cosa pueda haber sucedido, porque corresponde a la evolución normal de un cuerpo difunto.
En lo que respecta al segundo sentido es evidente que no puede ser absolutamente verificado, considerando el estado atrasado de las verificaciones médicas de aquel tiempo. Además, el cadáver de Jesús estaba en el sepulcro desde la tarde del viernes y por tanto nadie podía verlo.
En lo que respecta al tercer sentido, como ya he dicho y repetido, cuando la Escritura dice que el cuerpo muerto de Cristo no sufrió corrupción, entiende simplemente decir, como observa Santo Tomás, que no sufrió putrefacción como sucedió, por ejemplo, en la muerte de Lázaro, como resulta de las palabras de Marta: “Le respondió Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele mal: está allí desde hace cuatro días»” (Jn 11,39).
A este respecto hago presente que el cuerpo de Jesús resucitó antes de que sucediera este tipo de corrupción. En efecto, por los Evangelios sabemos que Jesús murió a las tres de la tarde del viernes y que ya había resucitado al alba del domingo siguiente, cuando María Magdalena va al sepulcro, que todavía estaba oscuro, y lo encuentra vacío.
2) En lo que respecta al segundo punto, podemos conceder a San Ambrosio una corrupción menor respecto a la que sucede a todos nosotros, pero no se la puede excluir del todo, de lo contrario se cae en una contradicción, como si se dijera que el cuerpo de Jesús estaba vivo y muerto al mismo tiempo.
En efecto, la distinción entre un cuerpo vivo y un cuerpo muerto está precisamente en el hecho de que, mientras un cuerpo vivo no está corrompido en cuanto animado por el alma, el cuerpo que muere comienza a corromperse inmediatamente después de que el alma lo ha abandonado.
3) En lo que respecta al tercer punto, la animación del cuerpo del Señor no estaba garantizada por la unión hipostática, sino por el alma. Cesada la animación proveniente del alma, permaneció ciertamente la unión hipostática, pero el cuerpo comenzó a corromperse desde el momento en que fue abandonado por el alma.
Tenga además presente que la unión hipostática ciertamente está en el origen de la Resurrección del Señor, pero el punto de partida de esta Resurrección no fue un cuerpo íntegro, sino un cuerpo muerto. Es precisamente en virtud de la unión hipostática que el Señor resucita de la muerte con un cuerpo glorioso de vida inmortal.
4) En lo que respecta al cuarto punto, no tengo más que recordar las aclaraciones que he dado acerca del significado de la corrupción corporal.
Y además le recuerdo que el punto de partida de la resurrección final de los muertos puede ser un cuerpo tan corrompido que esté completamente disuelto, porque es obra de la omnipotencia divina.
Estimado padre Filemón,
Eliminartemo que prolongar este hermoso diálogo al que Usted, eminente teólogo, se ha prestado, sería faltar al respeto, teniendo en cuenta la pobreza de mis medios y de mi formación teológica. Por eso, supongo que este debería ser el momento en que yo simplemente le responda con mi consenso a todas sus explicaciones o, como mínimo, le diga que me recluiré en la meditación serena de sus puntos de vista. Pues bien, haré esto segundo, aunque no sin antes mencionar, por obligación de honesta franqueza, los pequeños puntos discutibles que aún advierto en mi humilde modo de ver, y que permitirían quizás seguir el diálogo, sobre todo acerca del sentido de la palabra “corrupción”, pero ya no quisiera prolongar demasiado la discusión.
1. La triple distinción de “corrupción”. Usted distingue tres sentidos: (a) signos inmediatos de muerte (palidez, inmovilidad, sangre derramada), (b) análisis médicos modernos, (c) putrefacción. Objeción posible: la Escritura y el Catecismo usan “corrupción” en el sentido bíblico de putrefacción (diaphthorá en Hech 13,37). No parece legítimo aplicar el término a la palidez o a la sangre derramada, porque eso es simplemente “muerte”, no “corrupción” en sentido teológico. En otras palabras: su primer sentido es más bien un cambio de estado vital, no corrupción propiamente dicha.
2. El riesgo de contradicción. Usted afirma que excluir toda corrupción sería contradictorio, como decir que el cuerpo estaba vivo y muerto al mismo tiempo. Objeción posible: no se trata de negar la muerte real del cuerpo, sino de afirmar que, aunque muerto, fue preservado de la corrupción plena. La unión hipostática garantiza que el cuerpo muerto de Cristo no entró en putrefacción, sin que eso implique que estuviera “vivo”.
3. Unión hipostática y preservación. Usted dice que la unión hipostática no garantizaba la animación del cuerpo, solo el alma lo hacía. Objeción posible: es cierto que la unión hipostática no sustituye al alma, pero sí confiere al cuerpo muerto una dignidad única que lo preserva de la corrupción. Santo Tomás mismo afirma que el cuerpo de Cristo era naturalmente corruptible, pero no se corrompió de hecho por la unión con el Verbo.
4. Liturgia y tradición. Usted relativiza la afirmación de San Ambrosio y la reduce a un amor piadoso. Objeción posible: la liturgia pascual y el Catecismo recogen esa misma afirmación como enseñanza común. No es solo una opinión devocional, sino parte de la tradición recibida.
En fin, veo una postura coherente en su respuesta: Usted reconoce la muerte real y admite una incipiente corrupción mínima, pero niega la putrefacción. Me parece que lo que aún permanece como discutible es su ampliación del término “corrupción” a fenómenos que la Escritura y el Magisterio no llaman así. Por eso creo que todavía a su postura se le puede objetar que la corrupción, en el lenguaje bíblico y patrístico, significa putrefacción, y en ese sentido Cristo fue preservado.
Pero, como le dije al principio, quizás lo que corresponda aquí, en una buena discusión escolástica, sea no entrar en más debate y afirmar sencillamente que, de modo substancial, estoy de acuerdo con su postura.
Estimado Anónimo,
Eliminarrespondo punto por punto a sus nuevas consideraciones:
1) Las cosas son bastante simples. Mientras hay vida el cuerpo está íntegro. A lo sumo puede haber un proceso de envejecimiento o de debilitamiento, pero en un cuerpo todavía vivo no se habla de corrupción. Se comienza a hablar de corrupción con la muerte. ¿Por qué motivo? ¿Qué es la corrupción? Es un proceso de disgregación, de desorganización, de descomposición, de disolución, que depende del hecho de que el alma ha cesado de agregar, de organizar, de componer, de resolver.
El concepto de corrupción es un concepto que concierne a la física orgánica o a la biología, no es ni un concepto bíblico ni un concepto teológico. No confunda la ciencia con la Sagrada Escritura o la teología.
El hecho de que un cuerpo se corrompa no es un dato de fe, sino un simple hecho empírico. No es necesario conocer la Biblia para saber qué es la corrupción de un cuerpo muerto.
Podemos decir, más bien, que la potencia divina detuvo el proceso corruptivo antes de que apareciera la putrefacción.
2) Me alegra que usted hable de “corrupción plena”. Entonces deberá admitir conmigo que existe una corrupción parcial, que es justamente la que sostengo yo.
La unión hipostática hizo evitar al cuerpo de Cristo la corrupción plena, pero no pudo impedir la parcial, que está ligada al estado de muerte, y ni siquiera Dios puede hacer que un cuerpo esté vivo y muerto al mismo tiempo.
Para venirle al encuentro podría recordarle los casos en que, al exhumar el cuerpo de un santo, se descubre que este cuerpo está “incorrupto”. Esto, sin embargo, es un modo de decir, para expresar el hecho de que el cuerpo ha mantenido sus facciones de manera casi perfecta. Pero es evidente que, asumiendo el concepto de corrupción en sentido propio, se debe decir que este cuerpo está al menos parcialmente corrompido.
3) Usted mismo ya distingue una corrupción parcial de una corrupción total. Cuando el Catecismo y la Escritura dicen que el cuerpo de Cristo “no conoció corrupción”, quieren decir que no conoció la corrupción total, es decir la putrefacción, sino solamente la corrupción parcial, porque si no hubiera existido ni siquiera esta, el cuerpo debería estar vivo.
EliminarEs verdad que el cuerpo de Cristo era corruptible, pero la unión hipostática se limitó simplemente a dar subsistencia al cuerpo de Jesús. Faltando en cambio la animación proveniente del alma, inmediatamente después de la muerte comenzó, aunque en niveles mínimos, la corrupción, obviamente una corrupción parcial, que fue interrumpida por el acto de la resurrección.
Le recuerdo que la resurrección de Cristo no comporta solamente la reunión del cuerpo con su alma, sino también la victoria total y definitiva sobre la muerte y la corrupción. Por lo tanto, cuando se dice que “no vio corrupción” se quiere decir simplemente que resucitó de la muerte para no morir más.
4) La Liturgia y la Tradición dicen simplemente que el cuerpo de Cristo no conoció la corrupción. San Ambrosio añade una opinión personal suya, ciertamente interesante, pero no vinculante desde el punto de vista doctrinal. Nosotros sabemos que el cuerpo de Cristo conoció la corrupción, aunque menos de lo que sucede a todos nosotros. Sin embargo, respecto a la opinión de San Ambrosio, se trata de una opinión que no tiene apoyo ni en la experiencia ni en el relato evangélico, sino que nace de una especial devoción por el cuerpo del Señor, cosa ciertamente loable, pero no obligatoria para todo cristiano.
De lo que usted dice entiendo bien que aquí estamos ante una cuestión de exégesis y no se trata de definir qué es la corrupción.
Yo he insistido en este concepto. Usted, en cambio, hace una cuestión de exégesis bíblica. Desde este punto de vista estoy perfectamente de acuerdo con usted: cuando la Escritura dice que el cuerpo de Cristo no conoció corrupción, quiere decir simplemente que no conoció putrefacción.
Podemos añadir que lo que en este pasaje está particularmente en el corazón de la Escritura es simplemente el hecho de decirnos que Jesús Resucitado ha vencido de una vez para siempre la muerte y la corrupción.
Creo que debemos acordar casi en todo con su respuesta. Particularmente en lo referente al distinto ámbito en que debe tomarse el término “corrupción”. Estoy de acuerdo en que yo me he centrado sobre todo en el ámbito de la exégesis de la Escritura, y no en el de la dogmática.
EliminarPor lo demás, concuerdo también con el tema de que es impropio hablar de “incorruptibilidad cadavérica”, por ejemplo en el caso del cadáver de muchos santos, porque de hecho sólo se trata de ausencia de una corrupción total. Caso contrario, si ni siquiera hubiera corrupción parcial, tampoco existiría cadáver, sino que nos encontraríamos con un ser humano viviente. Véase, a este respecto, el artículo de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Incorruptibilidad_cadav%C3%A9rica
Estimado Anónimo,
Eliminarestoy muy contento con este escrito suyo, que atestigua en usted una reflexión honesta y leal.